Mucho se habla de la fe en la Biblia y hoy hablaremos de aquella fe que obra, que es la que salva. Lo veremos según la Palabra de Dios.

Veamos qué es la fe: «Es pues la fe, la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve», Hebreos 11:1. Eso quiere decir que la fe es una confianza plena en algo o en alguien sin ningún lugar para la duda.

Fe es entregar y confiar sin angustias, sin dudas y sin preocupaciones, porque tenemos la certeza de que Dios siempre está en control. Por eso dice el versículo que es la convicción de lo que se espera y la certeza de lo que no podemos ver.

Fe entonces es creer en algo antes de ver los resultados; «es llamar las cosas que no son como si fueran, (Romanos 4:17).

Porque si Dios creó todas las cosas por el poder de su palabra, El también puede cambiar cualquier mala circunstancia que tengamos que pasar en nuestra vida. Y si confiamos de manera plena, y descansando en Él, debemos estar seguros de que lo hará.

Cuál Es la Fe que Obra

Ahora hablemos de la fe que obra, y esto con respecto a la Salvación. Si hemos decidido seguir a Cristo, la fe que obra es aquella que actúa en concordancia a los principios de Dios. Es hacer lo que Dios determina que hagamos aunque no lo entendamos. Veamos un gran ejemplo:

Abraham amaba a Dios y siempre guardó sus mandamientos (Génesis 26:5), porque el amor a Dios implica obediencia. Así pues que cuando el Señor le dijo que sacrificara en holocausto a su hijo amado, el hijo de la promesa, Abraham sin pensarlo dos veces obedeció y estuvo dispuesto a hacerlo, y eso lo encontramos en Génesis 22:1-13.

Lo interesante aquí es que Abraham nunca dudó en obedecerle, pues tenía una fe tan ciega en el Señor que aunque tuviera que sacrificar a Isaac, él seguía creyendo en la promesa, y por esa fe y esa obediencia Dios lo premió, de tal manera que ese acto de sumisión, le fue contado por justicia, según dice la Biblia en Romanos 4:22.

La fe que obra es hacer lo que a Dios le agrada por encima de lo que nos agrada a nosotros. Es hacer lo que Dios quiere aunque no sea lo que nosotros queremos.

La fe que obra es la que obedece a Dios por encima de todo. Es guardar su Palabra y cumplir fielmente sus mandamientos, porque una fe que obra es una fe que se somete a Dios, y esa es la fe que salva.

Y quien no está dispuesto a obedecer a Dios no tiene fe, porque la fe obra; y si no tiene esa fe que obra, entonces tampoco es salvo y será desechado por Dios al momento de su venida, ya que la fe sin obras no existe, ni tampoco cuenta para Dios.

Dice la Palabra de Dios que «sin fe es imposible agradar a Dios», Hebreos 11:6, y son las obras las que determinan si en realidad tenemos fe. Las obras vienen siendo como el fruto de la fe, porque de acuerdo a lo que alguien cree, así mismo serán sus acciones.

Si en verdad creemos en Cristo actuaremos de acuerdo a sus requerimientos y exigencias, «porque la justicia de Dios se revela por la fe y para fe, como está escrito: El justo por la fe vivirá», Romanos 1:27.

Es por el sometimiento a su Voluntad y la obediencia a sus principios que Dios nos declara justos, así como Abraham fue declarado justo por Dios y fue llamado el padre de la fe.

Concluyendo podemos decir en muy pocas palabras que la fe que obra, es la que se demuestra con actos de obediencia y sumisión a Dios.

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