
Pasos para Obetener el Perdón de Dios (Image by Jackson David from Pixabay)
Dios nos perdona, es verdad. ¿Pero cuáles son los pasos para obtener el perdón de Dios? Lo veremos ahora según las Sagradas Escrituras.
A todo lo largo de la Biblia se habla acerca de la gran misericordia de Dios hacia nosotros siendo aún pecadores. Dice por ejemplo en Mateo 5:45 que «Él hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos», y todos somos testigos de eso.
La misericordia de Dios es tan grande que como vimos en el versículo, muchas de sus bendiciones y de sus promesas son para todos sin tener en cuenta su condición o conducta. Pero existen muchas otras promesas que sí son condicionadas y para recibirlas, dependerá de nuestra confesión de pecados y obediencia a sus principios.
Es por eso que un paso muy importante para obtener no sólo la Salvación sino también sus bendiciones y promesas, y para tener una vida más llevadera aquí en la tierra, es necesario obtener su perdón. Pero ese perdón implica mucho mas que solamente arrepentirnos y ser perdonados. Ese perdón que recibimos de Dios por fe, implica que nos reconciliamos con el Padre y que al hacerlo a través de nuestra conexión con Cristo, nos preparamos para entrar al cielo.
Pasos para Obtener el Perdón de Dios
¿Cuáles son entonces los pasos para recibir ese perdón de Dios? Los veremos a continuación:
1. Reconocer nuestra condición de pecadores. Muchas personas creen no necesitar de este paso pues se creen demasiado buenas pero veamos lo que dice la Biblia al respecto: «Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros», 1 Juan 1:8. Y nos engañamos porque desde la caída de Adán y Eva nuestra naturaleza es pecaminosa y todos pecamos (Romanos 3:23) de tal manera que todos necesitamos reconocer esa condición de pecadores, para poder ser escuchados por Dios.
2. Arrepentirnos de corazón. El arrepentimiento genuino y sincero es fundamental para recibir el perdón de Dios, porque quien se arrepiente de verdad, siente vergüenza y dolor por haberlo ofendido a Él, y está dispuesto a no volverlo a hacer. Así lo expresa el apóstol en Hechos 3:19: «Arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; y para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio». Porque sin arrepentimiento sincero no habrá perdón (Lucas 13:5).
3. Aceptación y reconocimiento de Jesús como único Salvador. Algunas iglesias aseguran que la Salvación se encuentra en ellas, y muchos otros dicen que hay muchas maneras para ser salvo, pero la Biblia dice algo muy diferente.
En Hechos 4:12 dice así: «Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos». Aunque cada religión crea tener la única verdad para alcanzar la Salvación, lo único cierto es que solo Cristo puede salvarnos.
«El que cree en El no es condenado, pero el que no cree ya ha sido condenado. Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas», Juan 3:18-19. Pero creer en Jesús no significa decir yo creo en El, sino andar como el anduvo, llevando una vida de santidad y separados del mundo para Dios. Cosa muy poco común aun entre la mayoría de los cristianos de hoy.
4. Confesión de pecados. Es obvio que Dios conoce todo de nosotros y también cada uno de nuestros pecados pero quiere que se los confesemos a Él, porque al confesarlos le estamos demostrando arrepentimiento y que El nos importa tanto como para estar avergonzados por haber pecado y por haberlo ofendido a Él.
Porque la misericordia es para quienes se humillan ante Dios confesando sus pecados. Así lo dice Proverbios 28:13: «El que encubre sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y abandona alcanzará misericordia”.
Además, el no confesarlos sería como querer esconderlos o desconocerlos y en ese caso no habrá perdón de Dios. Y la confesión se le hace directamente a Dios porque es el Único que los puede perdonar, nadie más tiene ese poder, solo Dios.
Él dice: «Venid luego, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana», Isaías 1:18. El dice venid a mí y estemos a cuentas, porque el pecado y el perdón del mismo, es solamente entre Dios cada uno de nosotros.
5. Y finalmente la Conversión que significa estar dispuestos a dejar el pecado atrás. Cuando reconocemos de corazón estar arrepentidos, la mejor señal del arrepentimiento sincero es estar dispuestos a no volver a pecar, y esa es la conversión.
Y cuando nos disponemos a dejar de pecar, entonces el Espíritu Santo entra a morar en nosotros y nos capacita para lograrlo. Eso es lo que significa nacer de nuevo, y es el inicio del proceso de la Salvación, porque la Salvación es un proceso de santificación que logramos solo a través de Cristo y que dura toda la vida.
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