
Perdonar Para Ser Perdonados
Tenemos que perdonar para ser perdonados por Dios porque es una condición para ser salvos. Lo veremos según la Biblia.
Una de las principales enseñanzas de Jesús tiene que ver con el perdón. El dijo: «Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas», Mateo 6:14-15.
De tal manera que para que Dios nos perdone, la condición es perdonar a otros. Tenemos que perdonar para ser perdonados, es decir, que tenemos que perdonar primero para ser perdonados también nosotros. No es opcional sino un mandato de Dios, y una condición fundamental para ser salvos.
Perdonar Para Ser Perdonados
¿Quienes somos nosotros para no perdonar? Partamos de la base de que todos somos malos y pecadores porque lo dice muy claramente la palabra de Dios: «Todos estamos bajo pecado. No hay justo, ni aun uno; no hay quien busque a Dios. Todos nos hemos desviado; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno, (Romanos 3:9-12). «Por cuanto todos pecamos, estamos destituidos de la gloria de Dios», (Romanos 3:23).
Además si Cristo que es Dios y que como hombre fue santo, perfecto y sin pecado nos ha perdonado, ¿quiénes somos nosotros para no hacerlo?
Recordemos que cuando los discípulos le dijeron a Jesús, enséñanos a orar, el Señor les dijo cómo hacerlo (Lucas 11:1-3), y dentro de ese modelo dijo que debíamos decir: «Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben» (Lucas 11:4).
Si no estamos dispuestos a perdonar a quienes nos han ofendido ¿cómo pretenderemos pedir a Dios que nos perdone? Es bien absurdo que pidamos clemencia por nuestros pecados cuando no queremos tenerla con el prójimo.
Ahora bien, si todos somos malos como lo dice la Biblia, es seguro que nosotros también dañemos y ofendamos a muchos, y en ocasiones hasta sin darnos cuenta.
Del mismo modo debemos pensar que algunos de quienes nos han ofendido pueden también haberlo hecho sin ninguna mala intención. No debemos constituirnos en jueces de nadie porque ni siquiera sabemos por qué clase de pruebas puedan estar pasando los otros.
Perdonar para Alcanzar la Eternidad
Pero aun si alguien nos ha dañado intencionalmente, tenemos que perdonar para ser perdonados, porque así lo exige Dios. No podemos perdernos la eternidad con Cristo solo por andar de orgullosos.
Tenemos que pensar que nuestro paso por esta tierra es demasiado corto, y que no nos podemos dar el lujo de perder el maravilloso privilegio de ir al cielo solo por persistir en sentimientos mezquinos y egoístas.
¿Se te hace difícil? Claro que lo es, pero si pretendemos hacerlo en nuestras propias fuerzas. Nadie puede perdonar a nadie sino a través de Cristo.
Es nuestro amado Salvador quien puede transformar nuestro corazón al punto de amar tanto a nuestros enemigos que podamos simplemente perdonar y olvidar, porque el guardar rencor contra cualquier persona, aunque nos haya hecho mucho daño, nos robará la bendición de Dios y afectará nuestra comunión con Él.
No creo que valga la pena dañar nuestra relación con Dios y perder nuestra eternidad con Cristo, solo por no dar nuestro brazo a torcer y persistir en mantener una posición arrogante al respecto.
El Perdón Es el Lenguaje del Amor
El más grande testimonio del amor es el perdón, y Dios lo ha demostrado con creces al aceptar nuestro arrepentimiento y perdonarnos de todos nuestros pecados.
Pero así como El lo hace con nosotros, nos exige que lo hagamos con otros. Dice en Efesios 4:32: «Sean benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándose unos a otros, como Dios también los perdonó».
En conclusión solo nos resta aceptar la Voluntad de Dios y persistir en mantener una estrecha relación con el Padre a través de Cristo, dejando de lado toda clase de sentimientos que nos puedan alejar de El
No podemos permitir que el resentimiento por cualquier clase de ofensa tome lugar en nuestro corazón y se convierta en un obstáculo para alcanzar la paz.
Recordemos que el resentimiento y el rencor a quien mas afecta es aquel a quien lo siente. Por lo tanto, deshagámonos de esas cargas y continuemos hacia adelante, llenando nuestro corazón con el amor de Cristo, que es el único que nos puede mantener firmes en nuestro camino al cielo.
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