La Ley Determina el Carácter de Dios

La Ley determina el carácter de Dios
Los diez mandamientos o la Ley de Dios son los que determinan el carácter y la autoridad del Creador sobre nosotros. Veremos por qué.
Las leyes siempre determinan la autoridad de un gobernante sobre determinado territorio, de tal manera que si no hubiera leyes, no solo no habría autoridad por parte del gobernante, sino que tampoco podría haber orden.
Del mismo modo la Ley de Dios es la que determina, no solamente su carácter, sino también su autoridad sobre toda la tierra; esa Ley está plasmada en los diez mandamientos que existieron siempre desde la Creación, pero que fueron escritos por el propio dedo de Dios sobre unas tablas de piedra, y dadas oficialmente a los judíos, el pueblo inicialmente escogido por Dios.
Sin embargo, ellos al no aceptar ni reconocer a Cristo como el Mesías esperado por siglos, y asesinarlo, hicieron que Dios abriera la puerta de la Salvación a todos los gentiles, plasmando su ley ya no en tablas de piedra, sino en el interior de cada corazón que con amor, arrepentimiento y entrega, quiera someterse a Jesús como su Salvador.
Donde no hay ley no hay orden, donde no hay orden hay confusión y caos, y donde hay confusión y caos no puede estar Dios porque Dios no es un Dios de confusión sino de paz y orden (1 Corintios 14:33). Las leyes determinan la autoridad del gobernante sobre su pueblo, pero también los deberes y derechos de dicha comunidad, con el fin de establecer el equilibrio.
Las Leyes de los Hombres
Pero las leyes de los hombres no son más que el reflejo de la Ley de Dios, aunque tristemente las leyes de los hombres no reflejan toda la Ley de Dios, sino solamente aquellas partes de ella que le convienen, desechando las que no. Veamos por ejemplo algunas:
Todos sabemos que matar es un delito y el castigo por ese delito es la cárcel o la pena de muerte en algunas partes (y el sexto mandamiento dice no matarás, Éxodo 20:13). Pero también es castigado con la cárcel el robo (octavo mandamiento Éxodo 20:15), y el fraude que coincide con el noveno mandamiento que dice, no darás falso testimonio ni mentirás, y el fraude es engaño (Éxodo 20:16). Y antes también se castigaba el adulterio, aunque ya perdió vigencia esa ley.
Y como decíamos anteriormente, el resto de los mandamientos de Dios sí fueron desechados por completo, por la simple razón que eran mandatos que exige de la gente obligación y sacrificio como honrar a padre y madre, honrar a Dios y obedecerlo, o el de guardar el Sábado como su día de reposo, por ejemplo.
Porque las leyes de los hombres vienen desde los mismos inicios de la historia de la humanidad comenzando en Babilonia, la primera gran civilización creada por el hombre.
Pero en cuanto a los de honrar a Dios y guardar su día, obviamente no tuvieron ninguna importancia desde entonces porque esas civilizaciones antiguas tenían sus propios dioses falsos.
La Ley Determina el Carácter de Dios
Una vez establecido lo anterior determinamos que los Diez Mandamientos de la Ley de Dios son los que determinan el carácter del Creador, y también su autoridad sobre todo lo creado.
En el Salmo 109:3 dice la Palabra de Dios: “Jehová estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos”. Y también afirma que “Justicia y juicio son el cimiento de tu trono” (Salmo 89:14).
Sin lugar a dudas que, según lo dicho en los anteriores versículos, Dios es el rey y soberano sobre todo el universo, y como soberano establece leyes que todos tenemos que cumplir.
Si nosotros desconocemos las leyes de Dios, del mismo modo estamos desconociendo también su autoridad y rechazando el derecho a la eternidad, porque rechazamos no solamente al dador de la vida sino también al Salvador.
La Ley de Dios es la que establece justicia y equilibrio entre nosotros y al negarla, los que lo hacen viven en desobediencia y en pecado. Recordemos que la Biblia dice que el pecado es la transgresión de la Ley (1 Juan 3:4), y quienes la desconocen tienen que vivir en pecado, desechando así su futuro en el cielo.
En Isaías 26:2 dice refiriéndose a la Ciudad Santa en el cielo: “Abrid las puertas, y entrará la gente justa, guardadora de verdades”. Y en el mismo libro de Isaías 1:27-28 afirma lo siguiente: “Sion (los cristianos) será rescatada con juicio, y los convertidos de ella con justicia. Pero los rebeldes y pecadores a una serán quebrantados, y los que dejan a Jehová serán consumidos”.
Aquí está lo suficientemente claro; los justos y que se someten a la autoridad de Cristo son los que guardan sus mandamientos y entrarán, pero los rebeldes y pecadores, que se niegan a guardarla, están desechando la autoridad del Salvador y por lo tanto, serán también desechados.
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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