El Útimo Llamado de Misericordia de Dios

El últimLlamado de misericordia de Dios (Imagen de skeeze en Pixabay)
Desde que el pecado entró al mundo, Dios nos ha advertido para dejarlo, y hoy hablaremos del último llamado de misericordia de Dios.
Desde que el pecado entró al mundo, Dios ha tenido siempre un mensaje, un llamado de misericordia para cada momento de la historia y siempre insistiendo en la importancia para nuestra eternidad, de dejar el pecado atrás.
Dice el Señor: “Porque no quiero yo la muerte del impío sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos”, Ezequiel 33:11.
Dios nunca ha querido castigarnos, ni mucho menos quiere condenarnos, sin embargo, y aunque no lo quiera, Dios tendrá que hacerlo con quienes no quieran dejar el pecado atrás. La elección no es de él, sino nuestra. El dijo también:
“Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; porque yo te mando que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga.
Mas si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres, os aseguro que de cierto pereceréis”, Deuteronomio 30:15-18.
Si bien es cierto que estas palabras fueron dadas al pueblo de Israel, hoy son para nosotros que somos el Pueblo Escogido de Dios, el Israel moderno, y Él nos exige fidelidad, la misma fidelidad que exigió a Israel, pero que ellos lamentablemente traicionaron.
Aunque Dios nos da libre albedrío, Él nos pone a escoger entre el bien y el mal, la vida o la muerte, pues todo pecado o iniquidad siempre nos llevarán al fracaso, a la destrucción y a la muerte. Es por eso que Él siempre nos hace un llamado de misericordia, es decir, un llamado de advertencia, mostrándonos el destino de todo aquel que no quiere arrepentirse.
Pero además, Dios quiere y exige que le adoremos, le honremos y le obedezcamos, y si así lo hacemos, recibiremos no solamente la Salvación a través de Cristo, sino todas las bendiciones existentes y su poderosa protección contra los ataques del diablo.
Porque quien no adora a Dios, literalmente está adorando al diablo, ya que Cristo dijo: “El que no está conmigo está contra mí”, Mateo 12:30. Existen solo dos grandes poderes en el mundo: El bien, liderado por Cristo, el Salvador del mundo, y el mal, liderado por satanás, de tal manera que quien no está con Cristo, está con el diablo.
Los Llmados de Misericordia de Dios a Través de la Historia
Dios siempre hace muchos llamados antes de castigar, porque su misericordia es tan grande que no quiere que nadie se pierda, sino que todos se arrepientan (2 Pedro 3:9).
Existen claros ejemplos de ello a lo largo de toda la historia desde el comienzo, y hasta nuestros días. Antes del diluvio por ejemplo, a través de Noé, Dios advirtió durante 120 años (Génesis 6:3) que si no se arrepentían, destruiría toda la tierra con un diluvio, pero nadie creyó y se salvaron tan solo personas (Noé, su esposa, sus hijos y sus nueras, Génesis 7:1 y 7).
Con el Pueblo de Israel, cuando ellos se perdieron en el pecado y la maldad, Dios advirtió a través de muchos profetas, tales como Isaías, Jeremías, Ezequiel, Amós, Habacuc, y otros durante muchas generaciones, antes de castigarlos. Pero los Israelitas no escucharon y finalmente Dios los castigó con la destrucción de Jerusalén y el exilio a Babilonia, (Jeremías 25:11).
Estuvieron en Babilonia por 70 años hasta que Dios les permitió regresar, reconstruir el templo y la ciudad, y volvieron a ser muy prósperos como antes. Luego la abundancia y prosperidad los hizo olvidar a Dios, y el Señor como último recurso, mandó a su Hijo, a Jesucristo, pero ellos lo rechazaron y lo asesinaron (Mateo, Marcos, Lucas, Juan, Hechos).
Aproximadamente 40 años después de la muerte de Cristo, Jerusalén fue nuevamente destruida por los romanos, y los judíos fueron dispersados por todas las naciones del mundo. Esta vez su destierro duró casi dos mil años, desde el año 70 DC hasta el año 1948 de nuestra era, fecha en que la ONU les devolvió su territorio declarándolo como estado independiente.
Cristo no vino para salvar al mundo, Cristo vino a salvar a Israel, el pueblo inicialmente escogido por Dios, pero al ellos desconocerlo, Dios abrió la puerta de la Salvación al resto del mundo, y fue una gran bendición para nosotros.
El Útimo Llamado de Misericordia de Dios para el Mundo
Pero el último llamado de misericordia de Dios para el mundo lo encontramos en Apocalipsis a través del mensaje de los tres ángeles. Es la última advertencia de Dios para que los habitantes del mundo se arrepientan y dice así:
“Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas. Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación.
Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre”, Apocalipsis 14:6-11.
Si para los israelitas el ultimo castigo fue el destierro de su tierra por casi dos mil años, el castigo para todo aquel que no obedezca a este llamado hoy, simplemente será la condenación eterna.
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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