Qué Significa Velar y Orar

Jesucristo fue siempre enfático acerca de velar y orar, pero qué querría decir al respecto? Lo veremos a través de la Palabra de Dios.
En Mateo 26:41 dijo Jesús: “Velad y orad para que no entréis en tentación; el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil”.
En Lucas 21:36 dijo: “Mas velad en todo tiempo, orando para que tengáis fuerza para escapar de todas estas cosas que están por suceder, y podáis estar en pie delante del Hijo del Hombre”.
Y en Marcos 13:33: “Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo”.
Qué Significa Velar y Orar
Básicamente lo que el Señor nos quiere decir en estos versículos son dos cosas muy importantes: La primera de ellas es que estemos alertas, velando, vigilantes y bien despiertos con respecto a las cosas que suceden a nuestro alrededor.
No dejar que las cosas del mundo en el que tenemos que vivir nos absorban al punto de aturdirnos, o de no dejarnos ver la realidad del pecado y de la descomposición de nuestra sociedad.
Es verdad que tenemos que vivir en el mundo, pero no podemos dejarnos absorber por el mismo. El apóstol Pablo lo dijo también muy claramente en el libro de Romanos 12:2:
“No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para conocer la voluntad de Dios, agradable y perfecta”.
Tenemos entonces que renovar nuestro entendimiento y comenzar a pensar en Dios, en las cosas de arriba; debemos entonces comenzar a vivir para Dios, si es que realmente queremos pasar la eternidad con Él, porque aunque vivamos en el mundo, si somos de Cristo, ya no somos ni pertenecemos al mundo sino solo a Dios.
Tenemos que comenzar a estudiar la Palabra de Dios, para conocer su Voluntad y lo que Él quiere y exige de nosotros, porque es a través de las Sagradas Escrituras, el Manual de Vida que Él nos ha dejado, que aprendemos a conocerlo, a amarlo y a obedecerlo.
Tenemos también que aprender a vivir dentro del mundo pero sin dejarnos afectar por él. Debemos adquirir la cualidad y consistencia del agua, que se adapta a cualquier forma de recipiente, pero sin perder su esencia.
Como cristianos verdaderos que somos no podemos permitir que el mundo cambie nuestra esencia pura y santa que Cristo nos ha heredado, o de lo contrario no tendremos cabida en el cielo.
Porque Dios nos demanda santidad y no permitirá que ninguna cosa inmunda entre en el cielo (Apocalipsis 21:27), de tal manera que si nosotros, no logramos vencer el pecado y vivir en santidad, estamos literalmente perdidos y el tiempo de la venida del Señor está ya muy cerca.
La segunda cosa que nos quiere decir el Señor es que es a través de la oración constante y nuestra intima relación con el Padre que podremos no solamente vencer las tentaciones del mundo, sino de esa manera, alcanzar la victoria sobre el pecado.
El mundo está lleno de tentaciones, y cosas muy placenteras para nuestros sentidos, a las que el diablo quiere que sucumbamos, y nadie puede vencer el pecado por sí mismo, ni en sus propias fuerzas.
Pero a través de la constante y ferviente oración, el Espíritu Santo de Dios nos capacita para vencer las tentaciones del mundo, vencer el pecado y vivir para Dios. Cristo quien vivió en el mundo siendo hombre y sin pecar, lo hizo porque mantenía una estrecha relación con el Padre a través de la constante oración, porque El oraba diariamente varias veces al día.
Dios quiere que seamos como nuestro Salvador, porque es Él nuestro modelo. Cristo vino al mundo no solamente para pagar por nuestros pecados sino para darnos ejemplo de cómo debemos vivir una vez perdonados, porque la Salvación es un proceso de santificación que comienza cuando nos arrepentimos de nuestros pecados, aceptando a Cristo como nuestro Señor, y termina con la muerte, o la segunda venida del Señor si es que estamos vivos entonces.
Debemos seguir el consejo del Señor quien nos manda a velar y orar para poder soportar lo que viene y estar irreprensibles cuando tengamos que enfrentarnos a Dios.
Velar y orar significa entonces que estemos siempre preparados y listos para irnos con Él cuando sea necesario. Significa que estemos siempre a cuentas con Dios para que no nos tome por sorpresa, porque nadie sabe ni el día ni la hora.
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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