Por qué seguir a Jesus. com

Un sitio para reencontrarte con Dios

El Punto del No Retorno

El punto del no retorno

El punto del no retorno

El punto del no retorno es cuando tomamos decisiones aceleradas de las que ni arrepintiéndonos podemos dar marcha atrás. Imagina por ejemplo que decides tirarte desde el piso 15 de un edificio, pero después de lanzarte te arrepientes. A ese punto, ya no puedes dar marcha atrás, solo aguantarte.
Ese es el punto del no retorno del que debemos cuidarnos porque probablemente en muchas ocasiones nos veremos obligados a tomar decisiones serias, que si no las tomamos con sabiduría, pueden cambiar nuestra vida para mal, sin poder dar marcha atrás. A continuación una interesante historia que te hará reflexionar. 
El Punto del No Retorno
«Me llamo Franchesko, pero antes me llamaba Francheska. Nací chica, con vagina y pezones. Parecía chica, lucía como chica, pero no me sentía una chica. Luché contra ese sentir, y un día descubrí la pornografía, y me atraparon esos tríos sexuales. Algo extraño me ocurrió, algo me pasó adentro, porque jamás fui la misma.
Ya no veía igual a mis amigas, ni a mis amigos. Mi mente no era la misma, porque una parte de mi quería estar con un chico, mientras que la otra parte quería estar con una chica. Ya no controlaba lo que pensaba ni lo que sentía, hasta que un día pensé que había nacido en el cuerpo incorrecto. Entonces busqué respuestas.
Pregunté a la psicología y me dijo que era normal lo que me pasaba; pregunté a la religión y me dijo que tenía dos espíritus en mi, y que era hermafrodita mística; pregunté a la pornografía y me gritó que era moderno y sexy lo que sentía. Y pregunté a la ideología de género y me susurró que era libre de hacer lo que quisiera.
Así que quise probar lo que se sentía ser chico. Quería vivir como chico, sentir como chico, y tener los privilegios de ser chico, y por eso un día decidí ser chico. Cambié mi falda por pantalón de vestir; cambié mis cosméticos por peines y rasuradoras, y cambié mis salidas de compras por reuniones en bares.
Parecía chico, lucía como chico, pero no me sentía suficientemente chico. Me puse un pene y me extirpe los senos, parecía chico., lucía como chico, pero no me sentía suficientemente chico. Me introduje hormonas, me metí al gimnasio, y me introduje más hormonas. Me implanté pelo artificial en mi cuerpo, y me introduje una droga hormonal experimental. Parecía chico, lucía como chico, pero no era feliz.
Entonces busqué soluciones. Pregunté a la psicología y me dijo que experimentara con mi cuerpo todo lo que quisiera hasta sentirme bien conmigo misma. Pregunté a la religión y me dijo que practicara yoga y tai-chi para unificar mi espíritu dividido y unirme a mi deidad interior.
Pregunté a la pornografía y me dijo que me volviera bisexual. Y pregunte a la ideología de género y me susurró que considerara quedándome parte mujer y agregara las partes de hombre o animal que yo “sintiera necesarias”.
Así que quise probar los límites de mi cuerpo. Quería ser hombre-mujer-gato al mismo tiempo; sentir hombre-mujer-gato al mismo tiempo, y tener los privilegios de ser un ser único en la tierra.
Por eso decidí un día modificar mi cuerpo. Me puse tres genitales, piel de colores y rostro de gato. Literalmente era mitad mujer, mitad hombre y cara de gato, pero la emoción me duró una semana.
Parecía libre, lucía como alguien libre, pero no me sentía suficientemente libre, porque en realidad, ya no sabía lo que era. Quería ser hombre y lucir como gata, pero era como si mi interior de mujer se negara a morir. Seguía pensando  como mujer, sintiendo como mujer, y en el fondo de mí anhelaba ser tocada como mujer. Seguía siendo “yo”, una mujer pero con distinto cuerpo.
Descubrí con horror que seguía siendo “yo”, una mujer, sin importar cuánto modificara mi exterior. Descubrí que sin importar mi cuerpo, genitales, edad, país, planeta, modificaciones corporales, ropa, cultura…seguiría siendo “yo”, y por primera vez realmente estaba “atrapada” en un cuerpo que no era el mío.
Tuve miedo, un miedo alucinante. Así que decidí dar marcha atrás en mi transformación, dejé de inyectarme hormonas, restauré mi vagina y mis senos. Destruí toda mi parte gatuna y hombruna del cuerpo. Destruí todo vestigio de mi transformación hormonal, pero ya no es igual.
Ya no luzco como al principio. Mi vagina ya no siente igual, y lo peor de todo es que ahora la confusión que sentía era mayor. Verdaderamente, mucho mayor. Quería morir, quería paz, y
decidí suicidarme.
Irónicamente al pensar en la muerte recordé a Dios. ‘Cuando te sientas sola, habla con Dios, Él te ama’, era el único pensamiento de mi niñez que recordaba. Pensé entonces que si la muerte era mi única solución, por lo menos debía hablar con Dios antes, y le dije:
‘No sé quién soy, pero sé que tú eres Dios, y me siento sola…‘ Y por primera vez lloré quebrantada reconociendo mi necesidad de ayuda Divina. Fue entonces que Él respondió:
“Has buscado soluciones en todo lugar menos donde debías buscar. Te diseñé con un cuerpo y alma femeninos. Podrías ponerte escamas, pecho de mamut y cola de iguana, y seguirías siendo mujer.
Pues no puedes cambiar tu alma. Eres un alma viviendo en un cuerpo, y nunca podrás cambiar quien eres. Toda tu confusión inició cuando permitiste que el mundo te enseñara tu identidad. Toda tu confusión inició cuando abriste la puerta a los demonios, porque lo que sientes nunca debe gobernar sobre lo que sabes. No temas, Jesús pagó por ti en la cruz. Vuelve a Mí y Yo sanaré tu alma y tu cuerpo. Serás una de las mujeres más felices de toda la tierra’.
Sus palabras fueron una lluvia refrescante en un mundo de confusión, y por primera vez todo cobró sentido. El problema no fue lo que sentía, sino donde busqué mi solución. La solución no viene de psicólogos, la porno ni de la ideología de género. Cristo es la solución.
Yo no “decido” mi género ni puedo “cambiarlo”, porque ya nací con una identidad sexual, espiritual, física y genética definida por Dios. Mi género NO es sólo físico sino espiritual. Podría ponerme pene, rostro de gato y alas de ave, y seguiría siendo mujer. Puedo pretender modificar, adornar y hasta destruir mi género, pero mi diseño original seguirá allí, irrompible, como un sello imborrable Divino.
Ahora comprendo que sentiré muchas cosas en mi vida, pero no debo dejarme guiar por lo que siento.
Un día sentiré ganas de cambiarme de género y debo decir NO.
Un día sentiré ganas de suicidarme y debo decir NO.
Un día sentiré ganas de rendirme y debo decir NO.
Un día sentiré ganas de odiar y debo decir NO.
Un día sentiré ganas de robar y debo decir NO.
Un día sentiré ganas de dejar de Orar y debo decir NO.
Mi sabiduría debe gobernar mis sentimientos, no al revés.
Ahora sé que la porno no es una amiga sino una puerta demoníaca.
Ahora sé que no hay cantidad de hormonas que me transformen de chica a chico. Y ahora sé que la confusión sexual no necesita un cirujano, sino a un Sanador, que es Cristo.

Fuente: https://pastoralejandrorivas.wordpress.com/2018/11/25/lo-que-aprendi-al-cambiarme-de-sexo-de-chica-a-chico-y-viceversa/

Si te parece interesante, compártelo. Es esa la forma en que podemos llevar la Palabra de Dios a todo rincón. Gracias.

Cuando le crees a Dios Cuando le crees a Dios

Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.

Versión Kindle $4.99 para bajar directamente a tu celular, tu tableta o tu computador, desde cualquier parte del mundo. O versión en papel, $ 6.99 para México y Estados Unidos.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Información

Esta entrada fue publicada en diciembre 1, 2018 por en Reflexiones y etiquetada con , .
Por qué seguir a Jesus. com

Un sitio para reencontrarte con Dios

Lumbrera

Cristianismo y otros temas de interés

Piensa en Dios

Blog para jóvenes cristianos

Blog para jóvenes cristianos

Un lugar para reflexionar juntos....

SOLTAR LA PALABRA

Mensajes predicados por Juan Manuel Montané