Muchos los Llamados, Pocos los Escogidos

Muchos los llamados, pocos los escogidos
La Biblia dice que “muchos son los llamados y pocos los escogidos”. Será que Dios escoge y desecha a su antojo? Lo veremos a continuación.
Jesucristo dijo en Mateo 22:14 lo siguiente: “Muchos son llamados, y pocos los escogidos”; pero escogidos para qué? Cristo habla aquí de los escogidos para ser salvos y alcanzar la Vida Eterna. Pero esta frase puede sonar como que Dios escoge a algunos y desecha a otros. Pareciera como que Dios tiene sus preferencias pero no es así, porque la misma Biblia dice que Dios no hace acepción de personas, y lo dice muchas veces (Hechos 10:34, Romanos 2:11, Gálatas 2:6, Efesios 6:9).
También dice que “El no quiere que nadie se pierda” 2 Pedro 3:9, 1 Timoteo 2:2-4. Si es así, entonces qué significan las palabras de Jesús mencionadas arriba?
Muchos los Llamados, Pocos los Escogidos
Hay una cosa que debemos tener bien clara y es que Cristo murió por los pecados de todos, y resucitó para dar Vida Eterna a todos. Sin embargo, no todos querrán asumir tal Salvación.
Todos tenemos derecho a ser salvos porque Cristo ya pagó por todas aquellas faltas que nos condenan, pero no todos estarán dispuestos a arrepentirse de sus pecados, y vivir en santidad para Dios, porque vivir en sometimiento y en santidad para Dios implica dejar el mundo y todas las cosas del mundo que tanto nos agradan, y que nos alejan de Dios.
Dice la Palabra de Dios en Santiago 4:4 que “el que es amigo del mundo es enemigo de Dios”, porque no se puede amar al mundo y amar a Dios al mismo tiempo. No se puede amar al mundo y del mismo modo vivir en santidad. Es imposible, y la santidad es el principal requisito para alcanzar la eternidad (Hebreos 12:14).
En 1 Juan 2:15-16 el apóstol lo ratifica al expresar lo siguiente: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo”, y todos sabemos quién es el que ahora gobierna al mundo, y por supuesto que las cosas del mundo no agradan a Dios.
La Voluntad de Dios es que todos se salven, porque para eso ha mandado a u hijo a pagar por nuestros pecados, pero lo que Dios no puede hacer es salvar a aquellos que no estén dispuestos a obedecerle y a dejar el pecado atrás, porque El no permitirá pecadores en el Cielo, y mucho menos después de semejante sacrificio como el que su propio Hijo hizo por toda la humanidad.
Dice en Apocalipsis 21:7-8: “El que venciere (el pecado) heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda”
Ratificándolo en el versículo 27 cuando dice que “en la Nueva Jerusalén no entrará ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero”.
Cristo hizo su parte que fue morir por nuestros pecados, pero nuestra parte es someternos a su Voluntad y vivir en santidad, porque sin santidad nadie verá a Dios, pero eso es algo que no todos están dispuestos a hacer.
Es por eso que Cristo dijo que muchos son los llamados pero pocos los escogidos, y en realidad no es que nos escoja o nos deseche Dios, sino que somos nosotros los que escogemos si queremos vivir bajo los estándares de Cristo para alcanzar la eternidad o preferimos el mundo con sus vanos placeres, rechazando a Dios y cerrando la puerta a toda posibilidad de Salvación; de tal manera que los escogidos son todos aquellos que una vez llamados por el Señor, están dispuestos a vivir para Él. En definitiva, la elección es nuestra.
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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