Por Qué Cristo y los Apóstoles Hacían Milagros

Por qué Cristo y los apóstoles hacían milagros
Cristo y los apóstoles hacían milagros, y muchos creen que Cristo los hacía por ser Dios pero, y los discípulos por qué? Lo veremos ahora.
Todos sabemos que tanto Cristo como los apóstoles hacían milagros y muchos creen que Cristo los hacía porque es Dios, pero en realidad Cristo no hacía los milagros porque fuera Dios, pues aunque Él nunca dejó de ser Dios, tampoco hizo uso de sus poderes divinos a su paso por la tierra. ¿Y por qué no lo hizo? Porque si lo hubiera hecho, Él no habría podido cumplir a cabalidad con su misión de salvar al mundo.
El pecado tenía que ser vencido por un hombre, y tenía que ser un hombre el que muriera para pagar por la culpa de toda la humanidad, y Cristo se hizo hombre para poder hacerlo. Cristo fue un hombre, vivió como hombre, sintió como hombre, sufrió y murió como cualquier otro hombre debe hacerlo, con la gran diferencia de que murió de la peor manera y sin haber pecado.
Cristo cumplió con todos los requisitos necesarios para salvarnos pero como hombre, no como Dios, porque si lo hubiera hecho como Dios, es obvio que habría sido muy fácil, y satanás no lo hubiera aceptado, porque recordemos que con el sacrificio de Jesús también el diablo perdió el dominio que Adán le había dado sobre el planeta, al principio de los tiempos.
Además, si Cristo hubiera hecho los milagros por ser Dios, entonces los apóstoles jamás hubieran podido hacerlos, y la verdad es que fueron muchos los milagros que los discípulos de Jesús hicieron. A continuación veremos entonces las razones por las cuales Cristo y los apóstoles hacían milagros.
Por Qué Cristo y los Apóstoles Hacían Milagros
1. Primero veremos las razones por las cuales Cristo hacía los milagros:Porque Cristo tenía una estrecha relación con Dios. “Cristo se apartaba a lugares desiertos, y oraba”, (Lucas 5:16). Jesús oraba mucho, porque Él mismo decía que no podía hacer nada sin el Padre, ya que no vino a hacer su Voluntad sino la Voluntad del Padre (Juan 5:19, Juan 6:38), de tal manera que Él tenía que estar en estrecha comunión con Dios.
2. Del anterior punto se desprende el segundo y es que Cristo hacía milagros porque Él vivía en santidad, y su santidad se debía a que Él permanecía en Dios, buscándolo día y noche en oración. La oración, el ayuno y la lectura de la Palabra de Dios (el Antiguo Testamento), eran las cosas que lo mantenían firme en santidad.
3. Cristo hacía milagros porque estaba en completa dependencia al Padre y en obediencia total a los mandamientos de Dios, los cuales nunca dejó de cumplir. La Biblia dice que Cristo nunca pecó y si nunca pecó significa que siempre obedeció la Ley de Dios, porque “el pecado es la transgresión de la ley”, dice en 1 Juan 3:4.
Pero además dice en Hebreos 5:8-9 que Cristo “aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia, y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen”.
4. Cristo hacía milagros porque él nunca se dejó absorber por el mundo. El mundo contamina y pervierte, y por eso El se ocupaba siempre de las cosas de arriba, no de las de la tierra, y ese es el consejo que nos da Pablo que hagamos también nosotros (Colosenses 3:2).
Cristo vino al mundo por amor a nosotros, pero Él no era del mundo, como tampoco lo somos todos aquellos que le seguimos y le obedecemos. Él dijo: “ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo”, Juan 17:16.
Por esas mismas razones los discípulos de Cristo hacían los milagros, y del mismo modo, cualquiera de nosotros puede llegar a hacerlos, porque el Señor lo dijo: “El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también, y aun mayores hará, porque yo voy al Padre”.
Así pues que cualquiera de nosotros que tenga una estrecha relación con el Padre, basada en la oración constante y en la lectura de la Palabra, que viva en santidad y en completa obediencia a los mandamientos de Dios, y que no se deje absorber por el mundo, claro que podrá hacer todos los milagros que quiera, porque tendrá el absoluto respaldo de Dios.
Es obvio que hoy todavía Cristo hace milagros, El es Dios y está en el cielo sentado a la diestra del Padre; pero aquí hicimos referencia a los milagros que hacía a su paso por la Tierra.
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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