Enemigos de la Fe

Enemigos de la fe (Foto-Gratis.es)
La fe tiene unos enemigos acérrimos que son las más poderosas armas que usa el diablo para atacar al hombre, y las veremos a continuación.
La fe tiene unos enemigos acérrimos que se constituyen en las mejores y más poderosas armas que tiene el diablo para atacar al hombre, para quitarle la paz y el sueño, destruyéndolo finalmente.
La inseguridad, la violencia, la situación económica, el desempleo, los problemas familiares, etc tienen a la sociedad en un constante estrés y desesperación. La gente ha perdido la fe
¿Has sentido alguna vez miedo, angustia, ansiedad, preocupación o desesperación? Supongo que sí. Creo que todos hemos sentido eso en alguna oportunidad. Estos sentimientos son el pan de cada día en la actualidad, y se deben a las malas circunstancias, que minan nuestra fe. Hoy hablaremos de los dos principales enemigos de la fe y cómo remediarlos.
Enemigos de la Fe
Lo enemigos de la fe son solo dos, pero son tan poderosos que pueden literalmente aniquilar la tranquilidad de una persona muy fácilmente. Ellos son el temor y la duda o incredulidad.
El Temor
El diccionario define el temor como una “Pasión del ánimo, que hace huir o rehusar aquello que se considera dañino, arriesgado o peligroso”. Si partimos de esta definición vemos que el temor es una emoción necesaria que poseemos los seres humanos para alertarnos sobre un peligro inminente.
Es una señal que nos indica que debemos tener cuidado. Sin embargo, cuando ese temor rebasa nuestros límites, ese temor se convierte en algo dañino y peligroso, porque a veces es generado aún por cosas que no existen y un miedo excesivo a algo puede ser extenuante, paralizante y puede llegar al punto de incapacitarnos totalmente frente a ciertas circunstancias, convirtiéndose en un problema serio.
Pero el miedo de hoy, es el producto del caos en nuestra sociedad. Las circunstancias son reales y para nada alentadoras, sin embargo, los que somos hijos de Dios no tenemos porque sentir ese miedo, porque a diferencia del resto del mundo, nosotros tenemos un Papá grande y poderoso que en Jesucristo vela por nosotros, que nos cuida y nos protege porque nos ama.
La Palabra de Dios dice lo siguiente en 1 de Juan 4:16: “Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él”.
La verdad es que no podemos saber cuán grande y poderoso es el amor de Dios hasta que no le conocemos. Es imposible saber lo que alguien tiene para ofrecernos si no nos preocupamos por averiguarlo. Es pues el temor un problema que afecta a muchos y no es más que el resultado de no conocer a Dios, y para conocer a Dios hay que buscarlo y tener comunión con él.
Para conocer a Dios debemos tener una relación íntima con él, basada en la frecuencia, la permanencia y la consistencia, es decir, que no se trata de orar un día a la semana, ni tampoco de leer de vez en cuando su palabra, o con ir a la iglesia un día, pues de esa manera es muy difícil tener intimidad con él, ni mucho menos conocerlo.
El conocimiento viene de la frecuencia y consistencia en las relaciones y Dios debe ser parte de nuestra vida diaria, nuestro amigo, nuestro confesor, nuestro guía, nuestro consejero y eso lo logramos a través de la oración constante.
Es de esa íntima relación con Dios que proviene la fe y la fe es la que nos da seguridad, porque se fundamenta en el perfecto amor de Dios. Pero esa relación se estrecha a través de la constante oración y el estudio permanente de su Palabra, porque la Palabra de Dios es la que nos permite conocer cómo piensa, lo que quiere y lo que espera Dios de nosotros, además de sus maravillosas promesas.
La Duda o Incredulidad
El otro enemigo de la fe es la duda y es una pequeña semilla que Satanás suele plantar, abonar y fortalecer en nuestra mente para deteriorar nuestra fe.
La duda puede llegar a convertirse en algo tan fuerte que si no estamos lo suficientemente preparados para enfrentarla, pronto nos convence de las peores cosas y nos convierte en presa fácil del enemigo cuando no conocemos bien la palabra de Dios, porque la duda se presenta como resultado de no haber experimentado el poder de Dios.
El enemigo suele valerse de las malas circunstancias del entorno para sembrar la duda en nuestra mente; sin embargo, la duda al instalarse en el corazón se convierte en miedo, lo que inmediatamente nos saca de la cobertura de Dios poniéndonos a expensas del diablo.
Pero la constante lectura de la Palabra de Dios es la que fortalece nuestra fe y aleja de nuestra mente toda duda. Recordemos que la fe viene o se acrecienta por el oír la palabra de Dios como lo dice en Romanos 10:17. Son esos pensamientos los que deben nutrir nuestra mente a diario, precisamente para poder enfrentar con optimismo las difíciles circunstancias del mundo en el cual vivimos.
Llenemos nuestra mente con los pensamientos y deseos de Dios, los mismos que nos enseñarán a vivir en victoria y a enfrentar y superar con eficiencia las dificultades de la vida, además de permitirnos vivir seguros y confiados en el infinito y maravilloso amor de Dios.
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Cuando le crees a Dios 
Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos
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