Qué Significa Morir al YO

Qué Significa Morir al YO (Foto Pixabay)
Morir al yo es fundamental para que todo cristiano alcance la eternidad y Jesús lo llama: “Negarse a sí mismo”. Veremos qué dice la Biblia.
“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”, Mateo 16:24.
Negarse a sí mismo es dejar a un lado nuestro ego, es dejar de escuchar nuestro “yo” interior. Es dejar fuera lo que queremos, o lo que anhelamos, para buscar y querer hacer la Voluntad del Señor Jesucristo, Nuestro Salvador, aunque no nos guste, aunque nos duela, o aunque nos pese.
Morir al yo, es dejar de lado nuestra vida pasada en la que hacíamos todo por buscar nuestro bienestar y de pronto el de los seres que amamos, para hacer solamente la Voluntad del Padre, como Cristo también lo hizo.
Él en su humanidad tuvo miedo de su destino y a último momento pidió a Dios que lo librara del terrible sufrimiento que iba a afrontar en la cruz, pero sin embargo, se sometió a la Voluntad del Padre, como lo vemos en Lucas 22:42: “Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”.
Y en Hebreos 5:7-9 dice lo siguiente: “Y Cristo, en los días de su carne, ofreció ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen”.
Eso es morir al yo, eso es negarse a sí mismo, para someterse a Dios. Y si Cristo se sometió a la Voluntad del Padre, cuanto más nosotros los cristianos tendremos que morir al yo, obedecer a Dios y someternos a su Voluntad. Porque Cristo no solamente vino a salvarnos, sino a mostrarnos como debemos vivir los cristianos para alcanzar la Vida Eterna.
Está bien claro cuando dice al final: “Por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen”. Cristo fue obediente a la Voluntad del Padre y por eso es el Salvador solo de los que le obedecen.
Qué Significa Morir al “YO”
Morir al yo significa hacer lo que no hubiéramos hecho antes de aceptar a Cristo, como por ejemplo amar y hacer el bien a un enemigo. Cristo dijo en Lucas 6:27-30:
“Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian. Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues. A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva”.
Morir al yo, es no defraudar al prójimo aunque tengamos la oportunidad y para nuestro beneficio. Dice en 1 Tesalonicenses 4:6 lo siguiente: “Que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado”.
Morir al yo es no mentir, porque va en contra del 9 mandamiento de la Ley de Dios y por lo tanto es pecado, porque pecar es transgredir la Santa Ley, y porque es abominación para Dios (Proverbios 6:16-17, y 22). Pero además porque rompe nuestra relación con Dios. En Juan 9:31 dice así: “Sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye”.
Morir al yo es no codiciar nada de nuestro prójimo, ni su pareja, ni ninguno de sus bienes, porque va en contra del 10 mandamiento y porque es también pecado ante Dios.
Pero morir al yo es también controlar nuestro temperamento y evitar que el enojo afecte con palabras dañinas a los demás. El dominio propio es el fruto del Espíritu, mientras que la ira y la contienda son obras de la carne (Gálatas 5:19-23).
En conclusión, todo aquello que estemos dispuestos a hacer en beneficio propio y que vaya en contra de Dios o del prójimo, es abominación para Dios, y morir al yo es precisamente dejar todo eso atrás y hacer siempre la Voluntad de Dios.
Morir al yo es dejar de pensar en nosotros mismos, para ayudar al prójimo y servir Dios, porque además eso es nacer de nuevo y como dice el apóstol Pablo es dejar las cosas pasadas de nuestra vida mundana, porque “si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron, he aquí, son hechas todas nuevas”, (2 Corintios 5:17).
Morir al yo no es tarea fácil si pretendemos lograrlo en nuestras propias fuerzas pero con la ayuda del Espíritu Santo podemos lograrlo y tenemos que hacerlo porque de lo contrario, jamás estaremos con Dios. Recordemos que la Salvación es como una carrera según el apóstol Pablo (2 Timoteo 4:7) y el Señor lo ratifica en Mateo 24: 13 cuando afirma que “solo el que persevere hasta el fin será salvo”. (Ver también Apocalipsis 3:21).
Morir al yo es morir a esa condición humana y pecaminosa para nacer en el Espíritu, y vivir para la Gloria de Dios. Porque así como en el reino vegetal nosotros tomamos una semilla y la enterramos para que germine, crezca y produzca fruto, así mismo nosotros tenemos que morir a esa vieja vida para poder nacer en una nueva condición espiritual y creciendo en Cristo para poder dar fruto; el fruto del Espíritu que nos demanda Dios.
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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