Nuestra Intimidad con Dios

Nuestra intimidad con Dios
Nuestra intimidad con Dios es la clave del éxito en nuestra vida, y debemos aprender a establecerla. A continuación veremos en qué consiste.
Cuando hablamos de intimidad generalmente pensamos en sexo, pero no es así, porque la intimidad implica mucho más que eso. La palabra intimidad tiene que ver con nexos más profundos en cualquier clase de relación.
Una pareja por ejemplo puede tener sexo pero no tener nada de intimidad, porque en realidad lo único que los une es el placer físico sin ir más allá, y una vez satisfecho el deseo, todo queda ahí.
Nuestra Intimidad con Dios
Según el diccionario el significado de intimidad es el siguiente: “Relación de amistad muy estrecha y de gran confianza. Aspecto interior o profundo de una persona, que comprende sentimientos, vida familiar o relaciones de amistad con otras personas”, (un sinónimo también puede ser comunión íntima).
Así mismo cuando hablamos de intimidad con Dios, estamos hablando de una estrecha relación de amor, amistad y gran confianza con el Señor, basada en la reverencia, el respeto y la obediencia a sus preceptos.
Con reverencia y respeto porque dice en el Salmo 25:4 que “la comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto”.
Y con obediencia a sus preceptos porque en Proverbios 3, después de hacer toda una amplia exhortación hacia la obediencia, concluye en el versículo 32 diciendo: “Porque Jehová abomina al perverso, más su comunión íntima es con los justos”.
La Voluntad de Dios es que como sus hijos, tengamos una estrecha relación con Él, es nuestra intimidad con Dios, y esa intimidad habla de cercanía, de unión, de afecto, de una conexión con Dios al punto de ser uno con el Padre, como el Padre y Jesucristo eran uno, según palabras de Jesús en Juan 10:30 y Juan 17:22. ¿Entiendes lo que significa uno? Es no hacer nada sin contar con el otro, en este caso significa, no hacer nada sin contar primero con Dios.
Definiendo la intimidad con Dios
Intimidad con Dios significa tener hambre, sed, unos deseos inmensos de conocer a Dios, y de estar en su Presencia, buscándolo con ansias en todo momento.
Para el Señor deben ser nuestros últimos pensamientos en la noche agradeciendo por la jornada que termina, y los primeros en la mañana para encomendarle el nuevo día. “Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte”, (Isaías 26:9).
Intimidad con Dios es confiarle cada uno de nuestros actos, abriéndole nuestro corazón y confesando cada día nuestras debilidades y flaquezas, al tiempo de pedir su ayuda para transformar nuestro carácter a sus propósitos, como es expresado en el Salmo 51:10, “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí”.
Intimidad con Dios es también agradecerle cada día, a toda hora y por cada cosa; honrarlo con nuestra obediencia y sometimiento a su Voluntad, porque es de esa manera como le demostramos amor. Cristo lo dijo varias veces, “si me amáis guardad mis mandamientos”, (Juan 14:15, Juan 14:21)
A través de esa relación de intimidad, no solamente nosotros hablamos, sino que Él también nos habla, y aunque no lo hace de manera audible, lo hace a través de su Palabra. Dios a través de su Palabra nos expresa su Voluntad, y las respuestas a todas nuestras dudas e inquietudes, las encontraremos a través de esas líneas milenarias.
A dónde nos lleva la intimidad con Dios
Pero lograr establecer una intimidad con Dios trae grandes beneficios y veremos a continuación en qué consisten:
Estabilidad: Cuando una persona tiene una íntima relación con Dios vive en paz y completa calma sin importar las tormentas que se presenten, porque tiene la certeza de la protección de Dios. Es esa paz que sobrepasa todo entendimiento, esa paz que solo Cristo puede dar, (Filipenses 4:7).
Sensibilidad hacia las necesidades de otros: Aprendemos a comprender y amar al prójimo, nos volvemos solidarios con sus necesidades, y nace en nosotros el deseo de ayudar y servir.
Mansedumbre: El Señor dijo, “bienaventurados los humildes y mansos de corazón, porque de ellos es el Reino de los Cielos”. La mansedumbre implica ser tolerantes y respetuosos con los demás, al punto de que ya evitamos las contiendas, y preferimos dar la razón en muchos casos para evitar conflictos que no vale la pena iniciar.
Seguridad: Por más que el mundo esté en conflicto ya no hay preocupación ni miedo por lo que pueda pasar porque sabemos que el Señor está en control y que pase lo que pase Él nos protegerá, a nosotros y a los nuestros (Salmo 91), y que nada nos faltará (Salmo 23)
Dios quiere manifestarse a nosotros de muchas maneras pero solo puede hacerlo mediante la relación que nosotros estemos dispuestos a establecer con Él. De nuestra intimidad con Dios dependerán todas las cosas que pasen en nuestra vida, y si esa intimidad es fuerte, todo será verdaderamente maravilloso sin lugar a dudas.
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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