Cómo Prepararnos Para la Tormenta que Viene

Cómo prepararnos para la tormenta que viene (Foto Pixabay)
La tormenta que viene, son los tiempos difíciles que precederán a la venida del Señor y ahora veremos cómo prepararnos para dicha tormenta.
El Señor dice en Mateo 25:1-13 que “el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas.
Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite extra, por si se les acababa el que tenían, pero las prudentes sí estaban preparadas. Al momento de llegar el esposo, a las insensatas se les acabó el aceite y tuvieron que ir a comprar, y mientras lo hacían, tanto las vírgenes que estaban preparadas como el esposo, entraron a las bodas, y se cerró la puerta.
Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: !Señor, señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir”.
Estas diez vírgenes representan al pueblo de Dios, las 5 vírgenes prudentes, representan a aquellos cristianos que están listos y preparados para la venida del Señor, aun si viniera hoy. Las insensatas, por el contrario, representan a tantos que dicen llamarse cristianos pero que en su comportamiento y conducta distan mucho de ser los verdaderos escogidos de Dios.
Las lámparas representan al Señor, y el aceite es el Espíritu Santo que nos permite mantener viva la llama de la Salvación que es a través de nuestra intima relación con Jesucristo.
Las insensatas (gran parte de los cristianos de hoy) en algún momento de sus vidas tuvieron a Cristo, es decir que alguna vez se arrepintieron de sus pecados y decidieron seguirlo, y tal vez comenzaron un proceso de santificación y no lo siguieron, o simplemente aprendieron la teoría pero no la llevaron a la práctica, porque no quisieron buscar el aceite extra, y ese aceite extra es la obra del Espíritu Santo en la transformación del carácter de todo cristiano, hacia la imagen de Cristo. Pero además, porque tampoco se esforzaron por tener una relación íntima con Dios ni se sometieron a su Voluntad.
Sin embargo, y aunque en la parábola, la mitad de las vírgenes se perdieron, hoy, aquellos cristianos que todavía no estemos listos, y gracias a la misericordia de Dios, aun hay tiempo para la preparación, pero comenzando ahora, porque el tiempo se acorta cada vez más.
Pero Cuál es la Tormenta que Viene
La tormenta que precederá a la segunda venida del Señor, es un difícil período de prueba, (la tribulación) que servirá como filtro para determinar quienes en realidad podrán estar con Dios durante la eternidad (Colosenses 1:10), porque como lo afirma su Palabra “Él no permitirá ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero”, Apocalipsis 21:27.
Pero qué cosas son inmundas o abominación para Dios? Lo dice en Apocalipsis 21:8: “Los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda”.
Cobardes los que no reconocen a Cristo y se dejan absorber por el mundo. Incrédulos, los que siendo cristianos viven igualito que la gente del mundo. Los homicidas, no son solamente los asesinos, sino todo aquel que guarda rencor hacia su prójimo, o lo daña, (Mateo 5:21-22).
Los fornicarios, todos aquellos que tienen relaciones íntimas con cualquiera que no sea su esposo o esposa. Los idólatras, no son solamente aquellos que le hacen la venia a estatuas de piedra o madera, sino todos aquellos que no se quieren someter a la Voluntad de Dios y que no quieren obedecer sus mandamientos, porque para Dios la rebeldía y desobediencia son como idolatría (1 Samuel 15:23).
Cómo Prepararnos Para la Tormenta que Viene
Hay algo que debemos tener en cuenta si queremos estar preparados no solamente para la tormenta que viene, sino también para la venida del Señor.
Como cristianos que somos tenemos que alcanzar la victoria sobre el pecado, porque definitivamente tenemos que vencerlo, si es que en verdad queremos alcanzar la vida eterna. Eliminar todo defecto de carácter ahora, para poder mantenernos firmes y en santidad en esos tiempos de crisis. Es ahora cuando tenemos que forjar nuestro carácter para no sucumbir y perder nuestra Salvación en las duras pruebas que vendrán. ¿Pero cómo lograrlo?
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Aferrándonos a la Palabra de Dios. Pero no se trata de leer la Biblia de vez en cuando, o solo leer algunos versículos, no. Se trata de estudiar la Biblia a diario, al punto de leerla toda, cuantas veces sea necesario, porque solo conociéndola toda, es que podemos en verdad conocer a Dios y prepararnos para la vida Eterna (Juan 5:39). Solo los que hayamos fortalecido nuestro espíritu con las verdades de la Biblia, podremos resistir en esta terrible tormenta que se avecina.
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Mantener una estrecha relación con el Padre. Orar a diario, poniendo cada una de nuestras actividades y proyectos en las manos de Dios y pidiendo su dirección para hacer las cosas bien y para tomar decisiones sensatas.
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Alejarnos del mundo, y no quiero decir que debemos irnos a vivir a un monasterio, de ninguna manera, sino abstraernos de sus malas costumbres y hábitos que nos contaminan.
Dice el apóstol en 1 Juan 2:15-17 lo siguiente: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”.
Es por eso que cuando el Señor nos exige santificarnos, eso significa separarnos o apartarnos para Dios, según lo dice la Biblia, porque aunque estamos en el mundo, no somos del mundo (Juan 17:14-16).
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Aprender a depender de Dios y no del mundo. Fuimos creados por Dios para depender de Él, pero lamentablemente y gracias al pecado, el hombre rompió los nexos con Dios. Pero Cristo vino para salvarnos y para restablecer nuestra relación con el Padre.
Jesucristo lo dijo en Juan 15:4-5, “Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos, el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer”.
La Gracia de Cristo en nuestra vida, y nuestra intima relación con el Espíritu Santo, tienen que llevarnos a abandonar todo pecado ahora, para que cuando llegue esa terrible tormenta, ese terrible período de prueba para el pueblo de Dios, podamos subsistir sin pecar, y estemos limpios de toda maldad.
Es ahora el momento de abandonar el pecado, de abandonar todas las costumbres, prácticas y hábitos que nos apartan del Señor Jesús, para que en aquellos tiempos de tribulación ya tengamos un carácter integro y férreo como el de Cristo para mantenernos firmes y aun contar con la protección de Dios. El Señor nos invita a poner nuestras debilidades y flaquezas, bajo su infinito poder para lograr vencerlas y de ese modo obtener la victoria sobre el pecado. No te cierres al llamado de Dios, porque sin Él, imposible será sobrevivir a la tormenta que muy pronto vendrá.
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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