A Dónde Van las Almas Después de la Muerte

A dónde van las almas después de la muerte
Algunos dicen que se van al cielo si son buenos o al infierno si son malos. ¿Pero será verdad? Veremos lo que dice la Biblia al respecto.
Existen infinidad de creencias con respecto a las personas que mueren, y una de ellas, tal vez la más común, es que se van al cielo. Es usual escuchar palabras tales como: “Se ha ido al cielo, está en un mejor lugar o se ha ido a la Presencia del Señor”.
¿Has escuchado alguna vez esas expresiones? Son bastante usadas en los funerales. Pero además, otra creencia que se tiene, es que en ocasiones las almas penan y se les aparecen a los familiares, amigos o aun que esas almas asustan moviendo cosas en el hogar al que pertenecieron.
¿Alguna vez te has preguntado si es eso cierto? ¿Serán reales esas creencias? En un tema tan importante y espiritual tenemos que ir a la fuente primera, a la fuente de la verdad que es la Palabra de Dios.
Pero antes que nada, debemos definir la palabra alma. Según la Real Academia de la Lengua alma significa: “Viveza, espíritu, energía”, y la Biblia lo define en Génesis 2:7 como hálito o aliento de vida: “Entonces Dios el Señor formó al hombre de la tierra misma, y sopló en su nariz y le dio hálito vida. Así el hombre se convirtió en un ser viviente”.
Ambas definiciones son muy acertadas, pero la de Génesis nos muestra claramente que sin ese hálito de vida, el hombre no es nada, solamente un pedazo de materia inerte, muerto sin energía ni tampoco espíritu.
A Dónde Van las Almas Después de la Muerte
¿Entonces a dónde van las almas después de la muerte? Si nos acogemos a lo que dice la Palabra de Dios, las almas no van a ningún lado, simplemente duermen, es decir que pierden su capacidad o voluntad, porque al morir la persona, pierde ese aliento de vida y al perderlo queda inerte y sin ninguna capacidad de ir ni al cielo, ni al infierno, ni mucho menos de volver a este mundo a hacer absolutamente nada. Veamos lo que dice en el Salmo 141:3-4:
«No confiéis en los príncipes, Ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación. Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra; En ese mismo día perecen sus pensamientos». Significa que las personas al morir vuelven a la tierra y que ese hálito de vida simplemente se apaga.
El aliento de vida (el alma) no puede andar por ahí sola, ni tampoco irse a alguna extraña dimensión como algunos lo afirman. Eso significa que el alma no existe por sí misma, pues solo puede existir en un cuerpo. El cuerpo necesita el alma para vivir, pero el alma sin un cuerpo, tampoco puede existir.
En el libro de Job 14:10-12 lo ratifica: “Pero el hombre muere y yace inerte. El hombre expira, ¿y dónde está? {Como} las aguas se evaporan del mar, como un río se agota y se seca, así el hombre yace y no se levanta. Hasta que los cielos ya no existan no se despertará ni se levantará de su sueño”.
En el último versículo habla de despertar de su sueño porque según la Palabra de Dios los muertos duermen. ¿Recuerdas las palabras de Jesús acerca de Lázaro que estaba muerto? Juan 11:11-14, “Nuestro amigo Lázaro duerme, mas voy para despertarle. Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará. Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño. Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto”.
Hay muchos versículos que lo afirman, pero solo mencionaré algunos:
“Y el Señor dijo a Moisés cuando iba a morir: He aquí, tú vas a dormir con tus padres”, Deuteronomio 31:16.
“Y durmió David con sus padres y fue sepultado en la ciudad de David”, 1 Reyes 2:10.
“Y durmió Salomón con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de su padre David”, 1 Reyes 11:43.
“En cuanto a mí, en justicia contemplaré tu rostro; al despertar, me saciaré cuando contemple tu imagen”, Salmo 17:5.
Ahora bien, si los muertos duermen no tienen voluntad ni capacidad alguna. Nada pueden hacer ni para bien ni para mal, no pueden asustar, ni aparecérsele a nadie, y aunque es innegable que existen extraños eventos para normales, hay que tener cuidado porque no son más que espíritus de demonios, que quieren engañar a los incautos que no están con Dios ni conocen su Palabra. Recordemos que según la Biblia, satanás se puede disfrazar aun de ángel de luz.
Tampoco pueden ir al cielo ni al infierno, porque si así fuera, entonces no tendría sentido la Venida del Señor. Dice la Biblia que el Señor viene a juzgar a los vivos y a los muertos (2 Timoteo 4:1) que tendrán que despertar para enfrentarlo (Juan 5:28-29).
En conclusión al morir todos dormiremos, porque fuimos creados para ser eternos y ese sueño o reposo, es solamente un lapso de tiempo, en espera de la Segunda venida del Señor, momento en el que todos, vivos y muertos tendremos que enfrentarlo y rendir cuentas de nuestros actos, para irnos luego a la eternidad, algunos con Él, y otros inexorablemente a la interminable condenación.
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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