Los Beneficios de Agradar a Dios

Los beneficios de agradar a Dios
Debemos agradar a Dios porque es el Creador y porque merece toda la Gloria y Honra, pero el agradarlo trae beneficios y veremos cuáles son.
Agradar a Dios es uno de nuestros principales deberes como cristianos, no solo porque es Dios, sino porque es el Creador del Universo, porque es Soberano, porque nos dio la vida, y especialmente porque gracias a su sacrificio de amor, nos ha dado la Vida Eterna, un maravilloso regalo, exclusivo de los verdaderos hijos de Dios.
Los Beneficios de Agradar a Dios
Pero además, los beneficios de agradar a Dios son innumerables, y la Biblia está llena de versículos que nos garantizan tales beneficios. Por ejemplo veamos lo que dice en Eclesiastés 2:26:
“Al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, ciencia y gozo; mas al pecador da el trabajo de recoger y amontonar, para darlo al que agrada a Dios”.
¿No es esto una maravillosa promesa de Dios? Esto significa que si le agradamos no solo nos da la sabiduría necesaria para vivir bajo sus principios, y la alegría para disfrutar de la vida, sino que aun pone a trabajar a la gente del mundo para nosotros. Eso es genial.
Pero ahora veamos lo que dice en Proverbios 16:7, “Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aun a sus enemigos hace estar en paz con él”.
Este versículo es bien interesante porque queramos o no encontraremos personas que no nos aceptan, que sienten animadversión o envidia hacia nosotros sin ningún motivo, porque como dice el viejo dicho, no somos monedita de oro para gustarle a todo el mundo y por alguna razón aunque nada hagamos en su contra, definitivamente hay quienes no nos quieren.
El punto es que si nosotros agradamos a Dios, y andamos en obediencia a su Palabra, hasta estas personas estarán en paz con nosotros, cosa bastante difícil de lograr de otra manera.
Eso significa que si agradamos a Dios, Él derramará sobre nosotros tantas bendiciones, que nuestra vida será muy placentera, y no estoy diciendo que desaparezcan las dificultades, sino que cuando estas vengan tendremos siempre a Dios de nuestro lado para resolverlas de la mejor manera, como lo dice en el Salmo 18:18-19:
“Me asaltaron en el día de mi quebranto, más Jehová fue mi apoyo.
Me sacó a lugar espacioso y me libró, porque se agradó de mí”.
De lo anterior deducimos que agradar a Dios nos trae mucha bendición. Sin embargo, para poder agradarlo debemos saber cuáles son las cosas que a Él le gustan y veremos a continuación algunas de ellas, según la Palabra de Dios.
Cosas que le agradan a Dios
La rectitud y justicia: Dios quiere que seamos rectos en nuestros caminos, andando en integridad y justicia. Lo dice en varios versículos:
“Abominación son a Jehová los perversos de corazón; Más los perfectos de camino le son agradables” Proverbios 11:20.
“Dios se agrada del que le teme y hace justicia”, Hechos 10:35
“Porque el Señor ama la justicia y no abandona a quienes le son fieles. El Señor los protegerá para siempre, pero acabará con la descendencia de los malvados” Salmo 37:28, NVI.
“Yo sé, Dios mío, que tú escudriñas los corazones, y que la rectitud te agrada”, 1 Crónicas 29:17.
“Porque tú, oh Señor, bendices al justo, como con un escudo lo rodeas de tu favor”, Salmo 5:12.
El corazón arrepentido: Sin importar qué clase de pecado se cometa, el Señor tiene todas las intenciones de perdonarnos y olvidarse de nuestros pecados, siempre que nos arrepintamos verdaderamente de corazón, es decir, de manera genuina. El Señor ama un corazón arrepentido. “Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu”, Salmo 34:18.
La santificación: El Señor requiere de nosotros santidad y consagración. La santidad es un proceso, es tomarse de la mano de Dios, que aunque no nos garantiza no tropezar, sí nos asegura no caer si vamos aferrados de la mano de Jesús en nuestro diario caminar. Esto nos lleva a concluir que la santidad no es un estado que se adquiera, sino un camino que se construye día a día bajo la dirección de un guía que es Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, pero que nunca termina; es tener a Jesús como el norte determinante y radical en nuestra vida, como el único camino real y verdadero que hay que seguir porque Él es el único que nos llevará a la victoria (Hebreos 12:14).
El temor de Dios: En Hechos 10:34-35 dice lo siguiente: “Dios no hace acepción de personas, sino que se agrada del que le teme y hace justicia”, y en Proverbios 8:13 dice que “el temor de Jehová es aborrecer el mal; la soberbia y la arrogancia, el mal camino y la boca perversa”.
El temor de Dios es una actitud de reverencia y respeto hacia Dios Nuestro Señor, reconociendo su grandeza, su poder y su Soberanía. Es reconocer que al ser nuestro Creador es a la vez nuestro dueño y tiene la potestad de salvarnos o condenarnos.
La obediencia a su Palabra: Esto es quizás lo más importante de todas las cosas que agradan a Dios, porque de ella se desprende todo lo demás. La obediencia nos lleva a la santificación, con la ayuda del Espíritu Santo, nos fortalece el temor y el respeto a Dios y nos enseña como vivir en justicia y rectitud. Existen hermosos versículos al respecto.
«Andad en todo el camino que Jehová vuestro Dios os ha mandado, para que viváis y os vaya bien, y tengáis largos días en la tierra que habéis de poseer», Deuteronomio 5:33.
«Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra«, Deuteronomio 28:1
Dios conoce todo lo que pensamos, decimos o hacemos y tiene el poder y el derecho de premiarnos o castigarnos como todo padre lo hace. Dice la Biblia que “el temor de Dios es el principio de la sabiduría”, Salmo 111:10.
Pero hay otras cosas que también agradan a Dios, como:
- La Gratitud (Salmo 100:3-4, 1 Tesalonicenses 5:18, Hebreos 12:28);
- Crecer en el conocimiento de Dios (Colosenses 1:10 y Juan 17:3);
- Tener paz y sembrar paz (Mateo 5:9);
- Hacer el bien (Hebreos 13:15, 1 Pedro 3:11-13);
- La alabanza (Salmo 69:30-31, Salmo 148);
- Tener fe (Hebreos 11:6);
- Andar en el Espíritu (Romanos 8:6 y Gálatas 5:22-23)
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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