Castiga Dios a Sus Hijos

Castiga Dios a sus hijos
Muchos cristianos aseguran que Dios no castiga a sus hijos porque su amor lo perdona todo, pero será verdad? Veremos lo que dice la Biblia.
La mayoría de los cristianos aseguran que Dios no castiga. Muchos aseguran que Dios es tan bueno y su amor es tan grande, al punto de mandar a su propio hijo a morir por nosotros en la cruz, que jamás tendría el corazón para castigarnos, cualquiera que fuera nuestro pecado.
Otros llegan aun más lejos y aseguran que como Cristo ya murió por nosotros, todos los pecados pasados y aun los futuros, quedaron saldados, de tal manera que nada de lo malo que hagamos será tenido en cuenta por Dios el día del juicio.
¿Pero será verdad tanta belleza? ¿Será verdad que Dios es tan bueno y amoroso que no castiga a sus hijos por rebeldes que estos sean? ¿Acaso un padre bueno y responsable no castiga a sus hijos cuando estos se rebelan contra las normas establecidas en el hogar?
Los que somos padres sabemos que a los hijos hay que disciplinarlos, porque un niño sin disciplina, será un adulto incompetente e inestable. ¿Entonces, si un hombre imperfecto castiga a sus hijos cuando tiene que hacerlo, por qué razón Dios no habría de hacerlo?
Castiga Dios a Sus Hijos
Veamos lo que dice el libro de Deuteronomio 8:5-6 al respecto: “Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga. Guardarás, pues, los mandamientos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y temiéndolo”.
Es obvio que Dios castiga y lo hace cuando tiene que hacerlo. Jehová, es tardo para la ira y grande en misericordia. El perdona la iniquidad y la rebelión, pero de ningún modo tendrá por inocente al culpable, y visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación, (Números 14:18), porque aunque es misericordioso y bueno, su paciencia tiene un límite al que más vale mejor no llegar.
Si nos vamos atrás a la historia de los judíos, el pueblo escogido por Dios, vemos como a ellos les pasó lo mismo. Ellos creyeron que por ser el pueblo escogido, siempre tendrían el favor de Dios muy a pesar de sus malos actos.
Dios fue muy paciente y les envió profetas para que los amonestara, una y otra vez, advirtiéndoles que se arrepintieran y se volvieran a Dios, pero los ignoraron y se burlaron. Dios siempre advirtió a su pueblo los juicios que vendrían sobre ellos, porque Él no actúa sin una previa advertencia, pero ellos no escucharon y esto fue lo que pasó (Lamentaciones 2:2,3,5,21):
“Destruyó el Señor, y no perdonó;
Destruyó en su furor todas las tiendas de Jacob;
Echó por tierra las fortalezas de la hija de Judá,
Humilló al reino y a sus príncipes.
Cortó con el ardor de su ira todo el poderío de Israel;
Retiró de él su diestra frente al enemigo,
Y se encendió en Jacob como llama de fuego que ha devorado alrededor.
El Señor llegó a ser como enemigo, destruyó a Israel;
Destruyó todos sus palacios, derribó sus fortalezas,
Y multiplicó en la hija de Judá la tristeza y el lamento.
Niños y viejos yacían por tierra en las calles;
Vírgenes y jóvenes cayeron a espada;
Mataste en el día de tu furor; degollaste, no perdonaste”.
Después de 70 años de exilio bajo el yugo Babilónico, Dios les dio una segunda oportunidad a los que quedaron, y les permitió volver para reconstruir la ciudad y el templo. Pero pronto se olvidaron otra vez y volvieron a enojar a Dios dándole la espalda, desobedeciendo sus mandamientos y adorando dioses falsos.
Dios vuelve a advertirles, esta vez a través del profeta Ezequiel, pero tampoco lo escucharon, y entonces Dios los vuelve a castigar ordenando una descomunal masacre contra su propio pueblo. Ezequiel 9 :4-6:
«Dijo Jehová: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una señal en la frente a los hombres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella.
Y a los otros dijo, oyéndolo yo: Pasad por la ciudad en pos de él, y matad; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia. Matad a viejos, jóvenes y vírgenes, niños y mujeres, hasta que no quede ninguno; pero a todo aquel sobre el cual hubiere señal, no os acercaréis; y comenzaréis por mi santuario. Comenzaron, pues, desde los varones ancianos que estaban delante del templo».
Es verdad que Dios en su infinito amor perdona y olvida porque la Biblia lo dice, pero solo a aquellos que se arrepienten y están dispuestos a dejar el pecado atrás, no de otra manera, porque aunque Él es bueno, su ira es implacable y esa ira se reflejará en el día del juicio. Cuidado con confundirlo.
Si este artículo te parece interesante, compártelo. Es esa la forma en que podemos llevar la Palabra de Dios a todo rincón. Gracias.

Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
Versión Kindle $4.99 para bajar directamente a tu celular, tu tableta o tu computador, desde cualquier parte del mundo. O versión en papel, $ 6.99 para México y Estados Unidos.
Comentarios recientes