Cómo Reconocer la Voz de Dios

Cómo reconocer la voz de Dios
Sabemos que Dios nos habla, pero al pedir dirección o guía, cómo reconocer la voz de Dios. ¿Cómo saber si es en verdad Dios quien nos habla para no equivocarnos?
Cuando nos convertimos en cristianos alcanzamos el privilegio de escuchar la voz de Dios, simplemente por el hecho de que nos sometemos a la autoridad de Jesús como nuestro Señor, nuestro dueño, nuestro Salvador, nuestro guía, nuestro pastor, y entramos a pertenecer a la realeza divina, a la familia de Dios.
La Biblia dice en Juan 10:27, “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen”. ¿Pero cómo nos habla Dios? Dios nos habla a través de personas, a través de imágenes, de sueños, a través de su Palabra o en ocasiones, poniendo pensamientos en nuestra mente o impulsos en nuestro corazón.
Pero cuando se trata de sueños, consejos de otras personas o de pensamientos o impulsos que sentimos, cómo saber si verdaderamente estos vienen de parte de Dios y no son emociones producto de un deseo material, o peor aún, un. mentira del diablo? Porque aunque somos hijos de Dios, seguimos viviendo en el mundo y por nuestra naturaleza carnal podemos llegar a equivocarnos, creyendo que es Dios quien nos habla cuando en verdad no lo es.
Cómo Reconocer la Voz de Dios
Es por eso que para no equivocarnos tenemos que aprender a reconocer la voz de Dios, y para poder lograrlo es importante en primera instancia, tener una estrecha relación con Él. En otras ocasiones he dicho que las relaciones se construyen con base en la permanencia, la constancia y la frecuencia, de tal manera que sería imposible reconocer la voz de Dios, si no tenemos citas diarias con Él a través de la oración y la lectura de su Palabra.
Es a través de la oración diaria, y del habitual estudio de la Biblia que podemos establecer una estrecha relación con Dios y esa relación de intimidad y familiaridad es la que nos permite reconocer la voz de Dios.
Con Dios sucede como con cualquier otra relación. Es imposible conocer o reconocer la voz, los pensamientos o sentimientos de alguien que tan solo vemos, o con quien compartimos una vez por semana o por mes, y por cortos lapsos de tiempo. En esos casos, ni siquiera podríamos hablar de relaciones, sino de esporádicos encuentros que nos impiden profundizar.
Así pues, es completamente imposible aprender a reconocer la voz de Dios, si nuestra relación con Él se limita simplemente a ir a la iglesia los domingos sin tener ningún contacto con Él durante la semana.
Al tener una estrecha relación con Dios podemos saber lo que piensa y lo que siente de acuerdo a su Palabra, porque ya la conocemos, y de ese modo es más fácil, en un ambiente de confianza e intimidad poder preguntarle qué quiere, qué piensa, cuál es su voluntad para nosotros, o qué es lo que más nos conviene.
Y como la voz de Dios no se nos presenta de manera audible, lo que tenemos que hacer es corroborar a través de las Escrituras si lo que estamos sintiendo, o si lo que creemos va de acuerdo con la Palabra de Dios.
El mismo Jesucristo lo dijo en el libro de Juan 7:17 al expresar lo siguiente: “El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios”, pero cómo? Corroborándolo con la Biblia, porque si en verdad queremos hacer su voluntad, y no podemos hablar con Dios cara a cara, sí podemos y tenemos que estudiar la Palabra de Dios, que es Dios mismo hablándonos a través de ella.
Al conocer la Palabra de Dios, no solamente evitamos ser engañados por el mundo sino por nuestros propios pensamientos y deseos carnales.
La Biblia es muy clara y precisa en cuanto a lo que debemos hacer, en cuanto a cómo debe ser nuestro diario proceder, no solo para agradar a Dios sino para llevar una vida llena de abundancia y de bendición; para no cometer errores de los que siempre lamentaremos y para vivir protegidos por la cobertura de Dios.
Si este artículo te parece interesante, compártelo. Es esa la forma en que podemos llevar la Palabra de Dios a todo rincón. Gracias.

Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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