Cómo Funciona la Justicia de Dios

Cómo Funciona la Justicia de Dios
La justicia es uno de los atributos de Dios como son la bondad y el amor, y aunque este último es el que más nos gusta recordar, negar los otros dos o minimizarlos sería como fragmentar su carácter y así mismo anular su deidad, convirtiéndolo en un comodín para nuestro propio beneficio. Ese entonces ya no es Dios.
El Dr. Bright, fundador de la Cruzada Estudiantil y profesional para Cristo dice lo siguiente:
“Si exaltamos una de las cualidades de Dios por encima de otra, podemos llegar a un concepto distorsionado de su carácter. Es más, hacer un énfasis excesivo en cualquiera de los atributos de Dios, excluyendo otros nos puede llevar a la herejía. Por ejemplo, enseñar solamente acerca de la misericordia de Dios y descuidar su papel como juez, impedirá que la gente comprenda el odio de Dios por el pecado y el castigo futuro por la maldad”.
La justicia de Dios funciona de manera implacable
Es importante recordar que Dios es perfecto y sus atributos también lo son, de tal manera que así como su amor es infinito, su bondad es íntegra y su justicia implacable, porque en su perfección Dios jamás permitirá que alguno de sus atributos interfiera en el otro.
Es por eso que su justicia funciona de manera implacable y aunque ahora Dios es misericordioso y nos da tiempo para arrepentirnos y poder perdonarnos, llegará un día, el día del juicio, en el cual tendremos que enfrentarnos a Él y rendirle cuenta por todos nuestros actos y ya no habrá arrepentimiento que valga. La misma Palabra lo expresa en Isaías 55:6 “Buscad a Dios mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano”. No habrá misericordia en el juicio de Dios, solo condenación y castigo.
Los parámetros de la justicia de Dios
Pero veamos los parámetros de la justicia de Dios expresados en el libro de Ezequiel 33:12-13, “La justicia del justo no lo librará el día que se rebelare; y la impiedad del impío no le será estorbo el día que se volviere de su impiedad. El justo no podrá vivir por su justicia el día que pecare.
Diciendo yo al justo: De cierto vivirá, y él confiado en su justicia hiciere iniquidad, todas sus justicias no serán recordadas, sino que morirá por su iniquidad que hizo”.
Dios odia la iniquidad y por su justicia no puede tolerar el pecado, de tal manera que Él demanda de nosotros santidad y ponernos a cuentas con Él a diario, porque lo que cuenta para Él es lo último, lo que hagamos hoy, no lo que hicimos ayer, porque nuestros actos de hoy borrarán los de ayer y si por un lamentable error de nuestra parte el día que Cristo regrese no estamos a cuentas con Dios, nuestra condenación será inminente.
En Romanos 2:5-8 dice: «Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia».
Suena demasiado drástico, no crees? Pero veamos lo que Dios dice a través del profeta acerca de esto en el versículo 17, tal vez adelantándose a nuestros cuestionamientos humanos: “Luego dirán los hijos de tu pueblo: No es recto el camino del Señor. El camino de ellos es el que no es recto”.
Como puedes ver, la justicia de Dios es implacable y ante ella no nos queda más que someternos, porque si no lo hacemos los únicos verdaderamente perjudicados seremos nosotros.
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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