Los Atributos de Dios

Los atributos de Dios
Los atributos de Dios son muchos, algunos son exclusivos de Él pero otros nos han sido transferidos también a nosotros. Veremos cuáles son.
Dios como Creador y soberano del universo tiene grandes atributos algunos de los cuales son exclusivos de su Deidad como por ejemplo, la omnipotencia (todopoderoso), omnipresencia (está en todas partes), omnisciencia (todo lo sabe) y la inmutabilidad (Él nunca cambia), pero otros nos han sido transferidos también a nosotros como parte de su esencia que ha querido darnos y son la bondad, la justicia, y el amor entre otros muchos. Hoy hablaremos solo de esos tres.
Como bien sabemos estos atributos en el hombre se han distorsionado gracias al pecado, pero hablaremos de esos atributos en Dios los que por supuesto permanecen y permanecerán intactos por siempre.
Los Atributos de Dios
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A continuación hablaremos de los atributos de Dios de acuerdo a la Palabra de Dios:
La bondad: En el Salmo 119:68 dice así “Bueno eres tú, y bienhechor; enséñame tus estatutos”. Salmo 86:5 dice: “Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan”.
Dios es bueno, claro que es bueno no solo porque lo dice la Biblia en muchas ocasiones sino porque lo ha demostrado. Dios sabía que la humanidad estaba perdida y gracias a su bondad y misericordia es que envió a su Hijo a morir por nosotros para salvarnos.
Aquí no se trata del hombre buscando a Dios como lo enseñan las religiones, aquí se trata de Dios buscando al hombre para salvarlo. Lo dice en Lucas 19:10, “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”.
Ya Jesucristo hizo la obra, y gracias a su sacrificio se ha abierto el camino para llegar a Dios porque como dice el Salmo 86: Él es bueno y perdonador y grande en misericordia para con todo el que le invoca, con todo el que le busque arrepentido, con todo el que quiera reconciliarse con Él.
La bondad de Dios es tan grande que está dispuesto a manifestarse a cualquiera que lo quiera conocer de corazón, pero la bondad de Dios tiene un límite y ese límite es el pecado.
Veamos entonces lo que dice el Salmo 25:8-10 “Bueno y recto es Jehová; Por tanto, él enseñará a los pecadores el camino. Encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera. Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los que guardan su pacto y sus testimonios”.
Como vemos la bondad de Dios radica en que perdona al pecador arrepentido y le muestra el camino para reivindicarse. Él tiene misericordia con quienes guardan su pacto, es decir, con aquellos que están dispuestos a obedecer, a someterse a su Voluntad, pero la bondad de Dios no trasciende los límites del pecado, porque Dios no tolera el pecado.
Así es que la famosa frasecita de muchos pastores que dicen que Dios odia el pecado pero ama al pecador, en primer lugar no está en la Biblia y por supuesto que tampoco es cierta o dado el caso de que siga amando al pecador porque al fin y al cabo es también criatura suya, eso no implica que acepte su pecado y el día del juicio lo juzgará y condenará sin ninguna consideración, porque ya no habrá amor en el juicio de Dios. Ahí solo veremos la ira de Dios. Es así de simple
La justicia: El segundo atributo de Dios es la justicia. Dios es justo y recto, como lo ratifica el Salmo anterior. Pero veamos lo que dice el Salmo 7:11, “Dios es juez justo, y Dios está airado contra el impío todos los días”. Y en contraposición en el Salmos 11:7 dice: “Pues el Señor es justo; El ama la justicia; los rectos contemplarán su rostro”.
Como vemos, la justicia de Dios no puede tolerar el pecado, lo que sí puede hacer es aceptar nuestro arrepentimiento, perdonar nuestros pecados y olvidarse de ellos, porque Él lo ha prometido. Lo dice en Isaías 1:16-18 así: “Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda. Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”.
Para Dios no importa la gravedad del pecado, lo que importa es el arrepentimiento genuino y la confesión del mismo, y entonces sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados, como lo dice en Miqueas 7:19.
El Otro atributo de Dios que analizaremos es el amor: El amor de Dios es grande, muy grande. El amor de Dios es tan grande que sacrificó a su Hijo para salvar a toda la humanidad. Juan 3:16-17 dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él”.
Creo que en estos versículos se encierra todo su amor. El amor de Dios está disponible para todos, pero cada quien decide si aceptarlo o rechazarlo, sin embargo, al rechazar a Cristo estamos rechazando el amor de Dios y rechazar el amor de Dios, es simplemente rechazar la vida Eterna y escoger literalmente la permanencia en el infierno después de la muerte, porque el amor de Dios no es incondicional como muchos aseguran, el amor de Dios es para aquellos que guardan su pacto.
Para reflexionar los dejo con Proverbios 8:17 en el que dice Dios: “Yo amo a los que me aman, y me hallan los que temprano me buscan”.
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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