Dios Quiere Que Seamos Como Cristo

Dios quiere que seamos como Cristo
Dios nos hizo a su imagen y él quiere que seamos como Cristo incorporando las cualidades y valores de Cristo mismo a nuestra propia vida.
“Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados, según la imagen de su Hijo, para que él, es decir, Jesús, sea el primogénito entre muchos hermanos” Romanos 8:29.
Dios nos hizo a su imagen y él quiere que seamos como su hijo Jesucristo incorporando y adoptando las características, cualidades y valores de Cristo mismo, como Jesús los llevó a través de su vida aquí en la tierra cuando se hizo hombre.
Dios Quiere Que Seamos Como Cristo
Jesús es la puerta del reino de Dios y sus enseñanzas nos llevan a un sinfín de bendiciones y es por eso que Dios nos manda a imitarlo, a perfeccionarnos en él, a adquirir el carácter de Cristo.
Para ser como Cristo debemos crecer y desarrollarnos espiritualmente y nuestro crecimiento espiritual se mide de acuerdo a la cercanía que nuestro comportamiento tiene con respecto al que Cristo ostentó y demostró en el mundo, no solo a través de sus enseñanzas sino de su propia conducta.
Cómo Podemos Ser Como Cristo
Pero para poder ser como Cristo, debemos forjar nuestro carácter, para cambiar y mejorar de acuerdo a los parámetros de rectitud y justicia de Dios. Existen varias formas para forjar nuestro carácter y ellas son:
1- A través del Espíritu Santo, como lo dice en 2 Corintios 3:18: “Mientras el Espíritu del Señor obra a través de nosotros, llegamos a ser cada vez más como él y reflejamos su obra más aún”. Solo el poder del Espíritu Santo puede transformar nuestro carácter y moldearlo al carácter de Cristo como Dios ha dispuesto que sea y lo hace a través de la santificación, la cual es imposible de lograr por nuestra propia fuerza, y sin la cual es imposible llegar al Cielo.
El Espíritu Santo entra a morar en nosotros, cuando nos arrepentimos de nuestros pecados y decidimos someternos a la Voluntad de Dios y comienza a obrar en nosotros mediante la obediencia y la fe (Hechos 5:32). Al accionar estos principios en el mundo natural, Dios libera el poder sobrenatural del Espíritu Santo en nuestra vida. Debemos trabajar en unidad con el Espíritu Santo como Jesucristo y el Padre en unidad lo hacen, y ambos en cada uno de nosotros (Juan 14:7-26).
2- Pero el Señor también forja nuestro carácter a través de su palabra que “es viva y eficaz y más cortante que espada de dos filos”, (Hebreos 4:12), y que se encuentra en la Biblia, la cual debemos leer a diario.
La importancia de la palabra de Dios es que nos confronta y nos cuestiona, porque aunque no somos para nada perfectos, poco nos gusta que nos estén diciendo nuestros errores. Sin embargo, lo más precioso que tiene la Biblia es que cuando la estudiamos nos permite enfrentar nuestras fallas, flaquezas y debilidades, meditar y reflexionar acerca de ellas y aún comprometernos con Dios para cambiar, sin tener que pasar por la desagradable experiencia de escuchar por boca de otros, cuáles son nuestras falencias.
Es Dios a través de su Palabra y sus verdades eternas quien nos confronta, en el silencio de nuestra soledad sin humillación y con su inconmensurable amor de Padre para forjar nuestro carácter.
3- Y por último el Señor forja nuestro carácter a través de las pruebas, problemas y dificultades: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”, Romanos 8:28. Las pruebas o dificultades son quizás, una de las formas más importantes que Dios utiliza para forjar nuestro carácter.
Todos aprendemos las lecciones de la vida de dos maneras, a través de la humillación y el dolor o a través del consejo y las experiencias de otros. La Palabra nos enseña a través del consejo y la advertencia, pero las dificultades nos enseñan a través de malas y desagradables experiencias que aunque no sean provocadas por Dios en muchos casos, sí son permitidas y fomentadas por él para nuestro aprendizaje, porque donde no hay pruebas ni dificultades, no hay crecimiento.
Dios permite las dificultades porque en medio de ellas aprendemos lo que no nos enseñan los tiempos de calma. Sin embargo, y aunque satanás es el artífice de la adversidad, muchas de las cosas malas que nos pasan no tienen nada que ver con él y solo se deben a las malas decisiones que tomamos.
Sin embargo, Dios es soberano y todo pasa por su control, esto significa que Dios decide si los problemas que se nos presentan en la vida son permitidos por él o no, cómo son utilizados y para qué.
En algunas ocasiones nos puede librar de ellos pero cuando los permite es porque de algún modo necesita utilizarlos para cambiar algo en nuestro carácter que nos impide cumplir su propósito, algo así como la arrogancia, el egoísmo, la frivolidad, la inmadurez, solo por mencionar algunos, o simplemente por estar completamente sumidos en algún pecado.
Es un sacudón de parte de Dios para hacernos reaccionar, pero no es más que la instrucción o la disciplina del Padre sobre su hijo amado, y es ahí donde se cumple fielmente la palabra de Romanos 8:28 mencionada arriba. Aunque Dios quiere que seamos como Cristo, Él no nos deja solos en la tarea, sino que nos da a su Santo Espíritu para lograrlo.
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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