Cómo acrecentar la fe

Cómo acrecentar la fe (Foto de NORFIPC)
Para acrecentar la fe es necesario abonarla, porque la fe es como una pequeña semilla que si no se riega con frecuencia se seca y muere.
Hablar de fe es muy fácil, sin embargo, sentirla o experimentarla puede no serlo tanto, sobre todo en aquellas circunstancias en las que parece que todo va en contra nuestra.
Vivimos en un mundo caído, caótico y descompuesto en el que lamentablemente impera la violencia, la escasez, la lucha por el poder de muchos a costa de cualquiera y sobre todo, la falta de valores. En un escenario tan difícil es casi imposible creer que se pueden superar los obstáculos y salir triunfante.
Sin embargo y a pesar de todo lo anterior mencionado, los cristianos tenemos la obligación de creer que todo para nosotros puede ser diferente, si hacemos lo que tenemos que hacer, por supuesto.
Significa esto que al convertirnos en cristianos, la fe aparece como por arte de magia y que nuestra vida entonces será color de rosa? No, para nada, porque vivimos en el mismo mundo y como tal, seremos afectados por él.
La Palabra dice que el sol sale para buenos y malos. ¿Entonces en qué puede radicar la diferencia? Bueno, aunque el mundo en el que vivimos seguirá siendo igual o aun es seguro que se ponga peor, la vida para nosotros los cristianos sí puede ser distinta, tiene que ser distinta y depende solamente de nosotros. ¿Cómo? Creyendo en Jesucristo y aferrándonos a su Santa Voluntad, situación que por cierto requiere innumerables cambios en nuestros hábitos de vida.
A continuación veremos cómo es posible acrecentar la fe para vivir siempre en victoria y en medio de cualquier adversidad:
Cómo acrecentar la fe
Acrecentar y fortalecer la fe depende mucho de nuestros hábitos y costumbres. Aunque siempre se habla de fe, solamente cuando comenzamos con Cristo es que empezamos a comprender la verdadera magnitud del término.
La Biblia dice en Hebreos 11:1 que “fe es la certeza de lo que se espera la convicción de lo que no se ve”. Esto significa que tener fe es creer ciegamente por encima de cualquier circunstancia por horrorosa que parezca. ¿Difícil no? Porque aunque suene bonito no es tan fácil como parece.
Sin embargo, existe un método infalible no solamente para acrecentar sino también para fortalecer la fe y lo compartiré a continuación:
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La Fe hay que abonarla diariamente: Mencionamos arriba que la fe es como una pequeña semilla que si no se riega se seca y muere. La semilla de mostaza, por ejemplo, lleva dentro de sí un frondoso árbol, que solo puede llegar a lograrse si es regada y abonada como debe ser, para no morir ante las inclemencias del tiempo. No en vano Jesucristo la puso como ejemplo. Pero esta semilla en sí misma no es nada si no tiene los cuidados adecuados.
Lo mismo sucede con la fe. ¿Pero cómo puedo abonar para acrecentar mi fe? Alimentando mi mente con la Palabra de Dios. Es por eso que Dios dice que “la fe viene por el oír la Palabra de Dios”, Romanos 10:17. Pero debe hacerse diariamente porque así como el cuerpo debe alimentarse sanamente a diario para tener una buena salud, así mismo la mente debe alimentarse a diario con la Palabra de Dios para tener una mente sana y una fe fortalecida en el Señor. Al escucharla constantemente, se vuelve hábito en nuestra vida y comenzamos a actuar en concordancia con ella.
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Cambiar de hábitos: ¿Cómo alimentas tu mente diariamente? ¿Qué estás viendo o escuchando? ¿Noticieros, novelas, material violento, aún alguna clase de música? Si es esto lo que alimenta tu mente, por supuesto que es imposible tener fe. Todo lo anterior es malo y no edifica tu espíritu, solamente lo daña llenándolo de temores terribles, porque todo lo anterior no es más que el reflejo del caótico mundo en el que vivimos, y recuerda que aunque estamos en el mundo, no somos de este mundo, Jesucristo lo dijo en Juan 17.
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Pídesela a Dios: Finalmente, si a pesar de todo aun te falta fe, aférrate a Dios y pídele en oración que te la fortalezca, porque la Palabra también dice que todo lo que pidiéreis de acuerdo a su Voluntad será dado por Dios, 1 Juan 5:14-15, “Y esta es la confianza que tenemos en El, que si pedimos alguna cosa conforme a Su voluntad, Él nos oye. Y si sabemos que Él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho”.
Con todo lo anterior te aseguro que tu fe se hará tan fuerte y robusta que no habrá nada que la pueda vencer, pero obviamente tienes que hacer la tarea. Recuerda que la fe es el sueño de Dios para nosotros. Es la certeza de la victoria aun sin comenzar la lucha.
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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