Cómo crecer en mi relación con Dios

Cómo crecer en mi relación con Dios
Para crecer en mi relación con Dios debo estar dispuesto a apartarme para Él, ponerlo como prioridad en mi vida, y dejar el pecado atrás.
Lo primero que debo hacer para estrechar mis lazos afectivos con el Padre es en primera instancia, estar dispuesto a establecer una relación con Él, y poder crecer en mi relación con Dios.
Las relaciones se construyen mediante la frecuencia, la consistencia y el ferviente deseo de conocerse mutuamente y nuestra relación con Dios no es la excepción. Jesucristo vino al mundo no solamente para salvarnos sino para darnos a conocer al Padre y para reconciliarnos con Él. “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”, dijo Jesús en Juan 14:9.
Pero dijo también en Juan 14:6: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre, sino por mí”. Jesucristo a través de su incomparable sacrificio nos ha abierto la puerta para reconciliarnos con el Padre, restaurando la relación que por Adán se había roto desde el principio de los tiempos.
Creer en Jesucristo es pues el primer paso para comenzar a establecer una relación con Dios, es el paso de la reconciliación con el Padre, es el momento en el cual nos arrepentimos de nuestros pecados y hacemos las paces con Dios.
Cómo crecer en mi relación con Dios
Al hacer esto, solo queda comenzar a profundizar, a crecer en mi relación con Dios, pero cuál es el paso a seguir? El siguiente paso es tomar la decisión de conocerlo más, aprender más de Él y eso se logra a través de la lectura diaria de su Palabra establecida en la Biblia, apartarme para Él y ponerlo como prioridad en mi vida.
Es a través de las Sagradas Escrituras como comienzo a conocer más profundamente a Dios, cómo piensa, cómo siente, cuáles son los planes que tiene para mí, en una palabra, aprendo a conocer cuál es su Voluntad y cómo seguirla.
Al conocer su Voluntad, descubro cómo alejarme del pecado, y vivir en santidad como Él nos exige. Pareciera una tarea bastante complicada la de ser santos, pero no lo es en realidad, porque al someternos al Señorío de Jesucristo y sujetarnos a su Voluntad, el Espíritu Santo entra a morar en nosotros, convirtiéndose en nuestro principal aliado para lograr el cambio radical en nuestra vida.
Es el Espíritu Santo de Dios quien puede capacitarnos para crecer espiritualmente dejando el pecado atrás. Pero el otro ingrediente fundamental para crecer en mi relación con Dios, es la oración constante.
Orar es hablar con Dios, expresarle mis dudas, e inquietudes, pero también mis sueños y deseos. Es pedir su dirección para tomar las mejores decisiones y es agradecer diariamente por los beneficios recibidos. Es en una palabra, hacerlo partícipe de todo en mi vida.
En conclusión para crecer en mi relación con Dios, debo acercarme a Él y estrechar lo más posible mis lazos afectivos, buscando constantemente su Presencia y convirtiéndolo en mi prioridad principal.
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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