Amar a Dios con todo

Amar a Dios con todo
Amar a Dios con todo significa amarlo con el corazón, amarlo con la mente y demostrarlo con cada uno de nuestros actos.
Amar a Dios con todo es poner todo lo que soy a su disposición para honrarlo y glorificarlo por ser quien es Él. Jesús lo dijo en Mateo 22: 37-38: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primero y el más importante de los mandamientos».
Esto significa que debemos amar a Dios con todo nuestro ser, es decir, no por partes sino de forma absoluta y completa con todo lo que somos (nuestra vida), lo que hacemos (actividades) y lo que tenemos (nuestros bienes y posesiones).
Amar a Dios con todo implica dedicarle nuestros primeros pensamientos al despertarnos en la mañana y los últimos antes de dormir en la noche, todos los días de nuestra vida.
Amar a Dios con todo significa también hacerlo parte integral de nuestro diario vivir y parte activa de nuestros pensamientos y sentimientos, pero también de nuestras experiencias y vivencias.
Amar a Dios con todo es consultarlo siempre cuando debemos tomar una decisión importante, pidiendo su dirección y guía para no cometer errores de los que tengamos que arrepentirnos luego.
Amar a Dios con todo es obedecer sus mandamientos y ofrecerle nuestra vida en santidad y completa consagración a él y su santa voluntad.
Amar a Dios con todo es apartarnos del mal y no seguir con la corriente del entorno, haciendo cosas que sabemos le desagradan a Él.
Amar a Dios significa agradarlo, obedecerlo, honrarlo, adorarlo y alabarlo, porque él es soberano, único, omnipotente, omnisciente, todopoderoso y el único Dios de todo el universo creado por él mismo. Significa que Dios debe estar en primer lugar en nuestra vida, antes de todo.
En conclusión, amar a Dios con todo es amarlo con toda la intensidad, la energía y la fuerza que pueda salir de nuestro ser.
¿Crees que puedes amar a Dios así? ¿Te parece excesivo? Es difícil creer que alguien pueda amar así y de hecho lo es, pero no porque nos falte capacidad para lograrlo sino porque jamás nos enseñaron a hacerlo de esa manera. Sin embargo, nunca es tarde para comenzar y si aún te cuesta hacerlo, piensa que Él nos amó primero al darnos a su único Hijo para salvarnos del castigo eterno y a cambio darnos la Vida Eterna.
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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