En la crianza de los hijos debe haber siempre un equilibrio entre amor y disciplina. Hoy lo analizaremos de acuerdo con la Biblia.

Equilibrio Entre Amor y Disciplina

Como buenos padres debemos corregir a tiempo a nuestros hijos, y eso lejos de ser falta de amor, es por el contrario, el acto más sublime de protección y cuidado que podemos ofrecer hacia ellos. Porque cuando no ponemos límites, es precisamente malcriarlos, y hacerlos débiles e irresponsables, para enfrentarse al mundo en el futuro.

Hacer caso omiso de las faltas no es amar, porque el amor verdadero no es alcahuete ni permisivo. Dice en Proverbios 22:6 lo siguiente: «Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él».

La disciplina en el hogar debe comenzar desde temprana edad, para establecer una familia firme, y porque guiar a tiempo es salvar a nuestros hijos de un futuro incierto.

Se debe guiar con amor, pero también con firmeza, pues un padre responsable no puede ser permisivo, ni tampoco caer en el autoritarismo, porque ambos excesos son malos.

Es necesario que exista un equilibrio entre el amor y la disciplina, en la buena crianza de los hijos, pero siempre buscando como padres, la dirección de Dios, quien es el Único que nos puede dar la sabiduría necesaria para no caer en el error.

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