Algunos dicen que la Ley de Dios fue anulada. Otros menos drásticos, actúan como si la Ley fue cambiada. Conoceremos la verdad al respecto.

Muchos, aun cristianos, afirman que ya no hay que cumplir la Ley porque fue abolida. Otros dicen que fue clavada en la cruz. Sin embargo esto es totalmente falso y por eso Jesús dijo lo siguiente:

«No penséis que he venido para abolir la ley o los profetas; no he venido para abolirla, sino para cumplirla. Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde perecerá de la ley, hasta que todas las cosas sean hechas», Mateo 5:17-18.

Eso significa que mientras vivamos en este mundo, la Ley de Dios seguirá vigente para toda la humanidad, rigiendo los destinos de la tierra hasta que esta sea destruida por completo, algo que será muy pronto por cierto. No existe versículo alguno en la Biblia que afirme que la Ley fue abolida.

Esta afirmación es tomada de malas interpretaciones de algunos versículos sacados de contexto para hacer decir a la Biblia lo que no es.

Dice en Colosenses 2:14 que Cristo «anuló el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz».

Y eso significa que al arrepentirnos genuinamente de nuestros pecados y confesarlos a Dios, el acta de los decretos que nos hacia culpables de haber transgredido la Ley de Dios, queda completamente anulada, siendo entonces justificados ante Dios mediante la sangre de Jesús, y borrados todos nuestros pecados pasados. Los que se anulan son los decretos que nos hacen culpables a nosotros, pero no la Ley de Dios.

Y esos decretos nos acusan a la luz de la Ley de Dios, porque es por medio de la Ley que podemos reconocer nuestro pecado. Y hay que aclarar que borra los pecados pasados, pudiendo aún borrar los futuros, pero dependiendo siempre de nuestra actitud de humildad y entrega que demostremos a Dios.

Si Dios anulara su Ley, estaría anulando su propio carácter y dejando sin una base sólida su autoridad sobre el universo. Precisamente por estar en contraposición de la Ley de Dios es que nuestra sociedad está en caos, porque nuestra sociedad está precisamente, sin Dios ni Ley.

Fue Cambiada la Ley de Dios

¿Fue cambiada la Ley de Dios? Tampoco fue cambiada porque Dios no hace nada al azar, y tampoco cambia. Lo dice en el Salmo 102:7; Malaquías 3:6; y Hebreos 13:8. ¿Por qué entonces hablamos de si la Ley fue cambiada?

Porque los cristianos menos drásticos y que afirman que sí hay que cumplir la Ley, escogen a su amaño algunos de los mandamientos para guardarlos mientras rechazan otros.

Estos cristianos diría yo que son peores que los anteriores, porque estos en vez de someterse a Dios, quieren someter a Dios a sus caprichos e intereses.

Estos toman de la Ley lo que quieren y rechazan lo que no se acomoda a su conveniencia. Por ejemplo, estos dicen estar de acuerdo con que no hay que matar, ni robar.

Pero cuando se les habla del Sábado como día del Señor para guardarlo y santificarlo como lo ordena el cuarto mandamiento, ahí mismo responden que ya no estamos bajo la Ley sino bajo la Gracia, y es verdad porque lo afirma Pablo en Romanos 6:14.

Pero no estar bajo la ley significa que el pecado ya no nos dominará, y significa también que es la gracia de Dios la que nos controla y al estar controlados por su Gracia, entonces ya no pecamos. Y luego el apóstol continúa diciendo:

«¿Qué pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia?” Y el mismo responde diciendo: «En ninguna manera», Romanos 6:15. (Ver todo el capítulo 6 de Romanos para entender bien el concepto).

Todos tenemos que guardar la Ley de Dios. La Ley de Dios es la Ley del amor, pues al cumplirla estamos demostrándole a Dios cuánto le amamos. De hecho Jesús dijo: «Si me amáis guardad mis mandamientos», Juan 14:15.

Además los mandamientos son diez y si dejamos de guardar uno solo, nos hacemos culpables de toda la Ley según dice en Santiago 2:10-11. Queda entonces ampliamente demostrado que la Ley de Dios no fue anulada ni tampoco cambiada porque es inmutable.

El transgredir la Ley nos hace pecadores y ningún pecador será recibido en el cielo. De tal manera que debemos aferrarnos a Dios para que nos ayude a vencer el pecado, guardar fielmente su Ley y poder pasar la eternidad con Cristo.

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