
Enemistad Entre el Hombre y Satanás (Image by Dietmar Silber from Pixabay)
Cuando Adán y Eva pecaron rompieron su relación con Dios, pero Él determinó también, que habría enemistad entre el hombre y satanás.
Una vez Adán y Eva se rebelaron contra Dios por la intervención del diablo, Dios tenía que castigarlos. Sin embargo, la misericordia de Dios es tan grande, que antes de proferir sentencia contra ellos, les habló de la esperanza de la Salvación.
Enemistad Entre el Hombre y Satanás
Aunque ellos obedecieron a las palabras del enemigo en vez de las de Dios, no los dejó al mismo nivel de satanás que está perdido desde el principio sino que declaró en Génesis 3:15 lo siguiente: «Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar».
Estas palabras fueron dirigidas a «la serpiente antigua que se llama diablo y satanás y que engaña al mundo entero» (Apocalipsis 12:9), porque aunque el hombre desobedeció y pecó, sí hay una esperanza para nosotros, y esa esperanza es Cristo.
La mujer en la Biblia representa a la iglesia, y la iglesia de Cristo será siempre enemiga de satanás, porque en la iglesia verdadera, «la que guarda los mandamientos de Dios y tiene la fe de Jesús» (Apocalipsis 14:12), es donde militan los verdaderos hijos de Dios, los que hemos creído en Jesucristo como el Mesías anunciado y lo reconocemos como nuestro Salvador. Y es también la iglesia que en los tiempos más cercanos al regreso de Cristo será fuertemente perseguida, aunque ya lo es en muchas partes del mundo. ¿Y por qué será perseguida? Precisamente por eso, porque satanás es nuestro enemigo.
El ha sido el enemigo de Dios desde su rebelión en el cielo, y al ser nosotros la iglesia de Cristo nos convertimos también en enemigos suyos, y su misión es siempre la de atacarnos y hacernos caer, si se lo permitimos. El diablo está perdido y le queda poco tiempo (Apocalipsis 12:12), y como no puede haber ya Salvación para él, su consuelo es por lo menos, llevarse a todos lo que más pueda a su mismo destino.
En Qué Consiste la Enemistad con Satanás
¿Pero en qué consiste esa enemistad del hombre con Satanás? Aunque al pecar el ser humano distorsionó su naturaleza y semejanza a Dios, por una naturaleza perversa semejante a la del diablo, este comprendió que en algún momento y mediante algún proceso de misericordia, Dios restauraría al ser humano para salvarlo.
El no sabía en qué consistía ese proceso, porque aunque tiene poderes sobrenaturales, el enemigo no lo sabe todo, y solo cuando Dios prometió que a través de Cristo nos redimiría fue que comprendió el plan de Salvación y se llenó de más odio aun contra nosotros, tratando por todos los medios de matar a Jesús en su condición humana.
La primera amenaza contra Jesús fue cuando a través de Herodes, emperador romano, mandó matar a todos los niños menores de dos años en el tiempo en que Jesús nació, y María y José, tuvieron que huir de Belén para salvar al niño. Y esa enemistad entre el hombre y satanás se hace más evidente aun, cuando la gracia de Dios es implantada en nuestro corazón, y decidimos seguir a Jesús, reconociéndolo como nuestro Salvador, sometiéndonos a su Voluntad y dejando el pecado atrás.
Eso no lo puede soportar el diablo porque en esa nueva condición, el sabe que nos ha perdido, y muchas veces es en esa nueva vida en Cristo que más nos ataca y nos tienta, porque no quiere darse por vencido. Y es ahí cuando más debemos aferrarnos a nuestro Salvador, para no sucumbir nuevamente en sus redes. Veamos lo que dice el apóstol Pablo en 1 Corintios 10:13:
«No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podáis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar». Dios no nos evitará las tentaciones del diablo, El, las permite para que seamos probados, pero de todas formas, Él no permitirá que satanás se sobrepase al punto de tentarnos por encima de nuestros límites.
Y no solo eso, sino que si somos fieles a Él, también nos ayudará a vencer cualquier tentación que se nos presente. El enemigo ataca, pero si vamos de la mano de Cristo, seremos siempre más que vencedores por medio de Él (Romanos 8:37), de tal manera que si Él está con nosotros y por nosotros, quién podrá contra nosotros? (Romanos 8:22,). Porque si el poder del diablo es grande, el de Dios es mucho mas, y el enemigo lo sabe.
Creo que sabe más el diablo del poder de Dios que nosotros mismos que somos sus hijos. Pero el poder más grande que tiene el diablo sobre nosotros, es el de hacernos dudar de Dios, de su Grandeza, de su Misericordia, de su Amor y de su Poder para salvarnos de las garras de satanás. Es por eso que si nuestras dudas persisten, tenemos que clamar a Dios para que fortalezca nuestra fe, porque en la fe está la clave de toda nuestra victoria sobre las asechanzas del diablo.
Y además porque «sin fe es imposible agradar a Dios, pues es necesario que el que se acerca a Dios, crea que Él existe y que es galardonador de los que le buscan«, Hebreos 11:6. Depositemos toda nuestra confianza en Dios por más difíciles que sean nuestras circunstancias, que aunque no lo veamos, El siempre está en control de todo. Tenemos que aprender a caminar por fe y no por vista, pues somos los verdaderos hijos de Dios, y como el mejor Padre, Él no nos dejará caer.
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