Valores Éticos En la Crianza de los Hijos

Valores Éticos En la Crianza de los Hijos (Foto Foter)
Los valores éticos deben inculcarse desde pequeños en el hogar, porque son los que nos dan la grandeza para actuar como personas.
Los principios o valores éticos son la ruta o el camino que debemos seguir. Son las normas que nos rigen en función de la sociedad, y una sociedad sana debe regirse por unos buenos principios éticos. Son nuestra conexión con Dios. Emerson decía: “No hay nada que dé más dirección a la vida de un hombre que un buen conjunto de principios”.
Los valores éticos deben cimentarse siempre en el hogar y de ellos depende la buena formación del ser humano, no solamente para guiarlo sino también para forjar su futuro. Quien aprende a vivirlos desde pequeño puede tener la seguridad de que llevará una vida tranquila y feliz.
Ellos nos permiten conocer nuestras posibilidades y a la vez comprender que hay límites que debemos aceptar. Nos enseñan a vivir con mesura ante las diferentes circunstancias de la vida. Sólo con el ejemplo y las vivencias, es posible enseñar valores a nuestros hijos, y para esto se requiere paciencia y dedicación. Benjamin Franklin decía: “Adiestrar a un hombre en la mente y no en la moral, es adiestrar una amenaza para la sociedad”.
Valores éticos en el hogar
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El amor y el respeto a Dios como fuente de autoridad primera: Como padres debemos inculcar a nuestros hijos el temor de Dios al vernos sometidos a su Santa Voluntad. Cuando los hijos nos ven sometidos una autoridad mayor será fácil que se sometan a la nuestra.
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El amor incondicional: La fuente más importante de poder, de fortaleza y de unión entre los miembros de una familia es el amor verdadero. Es ese sentimiento que nos permite pensar y sentir el dolor del otro como mío y no hacer al otro lo que no quiera para mí. Jesucristo lo dijo: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.
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El respeto: Es el grado de consideración y estima que tenemos hacia los demás. Es aceptar y comprender a las personas como son y no como queremos que sean. El respeto hacia los demás tiene que ver con el respeto hacia nosotros mismos. Para inculcar el respeto en nuestros hijos debemos empezar respetándolos a ellos. El respeto no se exige, el respeto se gana con el ejemplo. J. Vieujan decía: “El respeto hacia los demás es un escalón importante en la subida hacia Dios”.
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La tolerancia: Es amar sin condición, comprender, aceptar las diferencias, ayudar y no juzgar. En el libro de Lucas 6:37 dice: “No juzguéis ni condenéis a otros y Dios no os juzgará”. Este principio está íntimamente ligado con el anterior. La tolerancia debe aprenderse en casa con bases muy sólidas y firmes, si queremos construir una sociedad en paz.
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Solidaridad: Es dar, compartir y servir. Es el principio de la reciprocidad. Debemos enseñar a nuestros hijos a amar y ayudar al prójimo con alegría. El Señor dijo en Lucas 6:38: “Den a otros y Dios les dará a ustedes, una medida buena, apretada y repleta”.
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La lealtad: Es fidelidad absoluta y va en contra de la traición. Tiene que ver con el respeto, la tolerancia, la justicia y la sinceridad. Este principio es fácil de enseñar en el hogar a través de nuestras propias vivencias, a través de la relación de ambos padres o de estos con familiares y amigos, demostrando siempre fidelidad a los principios, a la amistad, al amor de pareja.
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La justicia: Es el principio de la equidad. Es respetar y valorar los derechos del otro y abogar porque nos respeten los nuestros. Toda persona tiene derecho a la vida, a la honra, a la educación, al trabajo, a formar una familia, etc. Lo inculcamos a nuestros hijos respetándoles sus propios derechos, porque al violarlos estamos deteriorando nuestra autoridad frente a ellos. Lamartine decía: “Cuando uno no sabe ser justo, tampoco tiene derecho a ser severo”.
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El perdón: Perdonar es amar, aceptar, tolerar y olvidar las ofensas y debemos inculcarlo a nuestros hijos, no solo por su salud mental sino para su buen desempeño en la sociedad. Mark Twain dijo: “El perdón es la fragancia que desprende la violeta bajo el tacón que la ha aplastado”.
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La responsabilidad: Es el compromiso que tenemos con algo o con alguien, y que debemos cumplir a cabalidad, una vez se haya empeñado la palabra. La responsabilidad implica también el conocimiento de que todo acto tiene sus consecuencias, lo que nos insta a actuar con rectitud y justicia. Se inculca en el hogar mediante pequeñas tareas y deberes asignados a nuestros hijos desde pequeños y exigiendo su cumplimiento.
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La perseverancia: Es la tenacidad, la persistencia y la fuerza de voluntad para lograr los objetivos. Es muy importante inculcar este principio a nuestros hijos para que puedan ser exitosos siempre en el futuro.
Los valores éticos en la crianza de los hijos deberán ser prioritarios, porque les darán unas bases sólidas para su estabilidad futura, además de las herramientas necesarias para ser exitosos y felices, convirtiéndolos también en personas productivas y útiles a la sociedad.
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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