La Biblia dice cada vez que tenemos que ser santos porque Dios es santo. ¿Pero qué pasaría si no lo fuéramos? Veremos lo que dice la Biblia.

La Biblia habla siempre de ser santos, pero este mandato de Dios es pasado por alto por muchos, incluyéndome tristemente. Pero siendo una exigencia de Dios, los cristianos tenemos que saber que ser santos no es una opción, sino una obligación; es un requerimiento de Dios para ir al cielo. En Hebreos 12:14 dice enfáticamente que «sin santidad nadie verá a Dios».

Quien no esté dispuesto a ser santo jamás estará en la Presencia de Dios, y eso nos incluye a todos. ¿Y qué significa ser santos? Digámoslo en una sola frase. Santos significa ser como Cristo.

Jesús vino al mundo para morir por nosotros, y para mostrarnos cómo tenemos que vivir en esta tierra llena de pecado, pero sin pecar.

Y para lograrlo, Él nos dejó su Santo Espíritu, para ayudarnos a vencer el pecado. Recordemos que Jesús tuvo que nacer en la misma carne pecaminosa que nosotros heredamos, pero nunca pecó. Y para ser santos, tendremos que contemplar diariamente a Jesús, estudiando su vida a través de la Biblia.

Porque no podemos imitar a quien no conocemos, y no podemos conocer a Cristo si no estudiamos su Santa Palabra y establecemos una estrecha relación con Él.

Es a través de su vida como aprendemos a ser santos. Y es por eso que deberíamos dedicar siquiera una hora al día para estudiar la vida de Jesús.

Por Qué Tenemos Que Ser Santos

Ya sabemos que tenemos que ser santos, pero cuándo empezar? La santidad es un proceso y si no empezamos ahora, que aun estamos en tiempo de paz, no recibiremos la lluvia tardía que será la que nos ayude a permanecer firmes y nos fortalecerá en el Señor en el momento de la tribulación que muy pronto vendrá.

¿Y qué es la lluvia tardía? La lluvia tardía es el derramamiento del Espíritu Santo tal como sucedió en el día de Pentecostés, cuando cayó sobre los discípulos. ¿Y qué pasó antes de que esto sucediera?

Que ellos estuvieron dispuestos a someterse a Dios, obedeciendo fielmente sus principios, apartándose de las frivolidades del mundo y andando todos unánimes en oración y ruego para que esto sucediera (Hechos 1:14, 2:1-3).

Porque el Espíritu Santo solo les es dado a quienes obedecen (Hechos 5:32). Es pues ahora el tiempo de despertar del sueño en el que todo el mundo anda porque la hora crítica está más cerca que nunca, y todos los que conocemos lo que viene tenemos, no solamente que estar dispuestos a someternos a Dios en santa obediencia, alejándonos del mundo, sino a proclamar estas verdades porque esa fue la tarea que nos encomendó el Señor antes de partir de nuevo al cielo.

Quienes no hayamos vencido todas las tentaciones, y superado el orgullo, el egoísmo, el amor al mundo; quienes no hayamos logrado crucificar el yo, desechado toda palabra ociosa y desarraigado toda semilla de maldad en nuestros corazones, no recibiremos ese refrigerio de la lluvia tardía que nos ayudará a sobrevivir en el tiempo de las plagas cuando no tendremos más a Cristo como intercesor.

Si este artículo te parece interesante, compártelo. Es esa la mejor manera de llevar el evangelio a todo rincón.

Deja un comentario

Trending

Descubre más desde Por qué seguir a Jesus. com

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo