Así como principios, hábitos y costumbres, debemos también enseñar a orar a nuestros hijos, para que puedan enfrentar un futuro mejor.
Como padres tenemos la gran responsabilidad de enseñar a orar a nuestros hijos porque así como les enseñamos buenos principios, hábitos y costumbres, tenemos que enseñarles también a orar, porque solo Dios puede ayudarnos a enfrentar la adversidad.
La Palabra de Dios es muy clara cuando expresa en el libro de Proverbios 127:1 lo siguiente: “Si Dios no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia”.
Porque si el mundo de hoy está regido por el diablo solamente el poder de Dios puede superar las fuerzas del mal, y la oración es la que crea una barrera protectora contra los ataques del diablo.
Cómo Enseñar a Orar a Nuestros Hijos
Son innumerables los beneficios de la oración y veremos cómo enseñar a orar a nuestros hijos. La oración debe ser un hábito en el hogar y se debe enseñar desde que los niños están pequeños para que ellos lo puedan experimentar como una parte de su vida
- Ore todas las noches con su hijo: Desde que el niño tenga aproximadamente un año de edad y ya se pueda arrodillar, antes de acostarlo, hínquese con él al lado de la cama y ore en voz alta de tal manera que él la escuche.
No debe ser una oración aprendida sino más bien como una conversación con Dios en la que se agradece por todas las bendiciones recibidas y en la que se hacen las peticiones que se deseen.
Aunque el niño no ha desarrollado aun su vocabulario, él aprenderá que siempre hay que orar antes de acostarse, para que cuando crezca, lo pueda hacer ya solo.
2. Enséñele a agradecer cada mañana a Dios por el nuevo día y a entregarle sus actividades al Padre. Es importante, por ejemplo, enseñarle que el hecho de estar vivo es una gran bendición, cuando otros que a lo mejor hubieran querido vivir un día más no pudieron por alguna enfermedad grave, o por algún accidente, etc.
Esta costumbre se puede implementar cuando ya esté algo más grande como por ejemplo cuando ya empieza a ir a la escuela, (de 3 o 4 años, o aún antes si es posible). Cada mañana al despertarlo que sea lo primero que haga antes de todo lo demás. Esta costumbre le enseñará que Dios debe ser el primero en su vida.
3. Ore siempre antes de cada comida, agradeciendo por los alimentos, bendiciéndolos y pidiendo al Señor que jamás falten en su mesa. Con esto el niño aprenderá que Dios es nuestro proveedor y merece todo nuestro respeto y agradecimiento.
4. Encomiéndese siempre antes de salir de casa para que el Señor cuide su salida y su entrada, y su hijo aprenderá a hacerlo también al ver que usted lo hace.
5. Y finalmente, cómprele una Biblia para niños y léala con él diariamente, en algún momento del día o puede ser aun antes de acostarse después de orar.
La influencia de la Biblia en nuestra vida es bien importante. Esto le enseñará no solamente a conocer la Palabra de Dios, sino que le ayudará a dormir plácidamente.
Pero es también muy importante que usted tenga por costumbre leer su Biblia, además de asistir a la iglesia todos los Sábados (que es el día del Señor), porque con esto le demuestra que también para usted Dios es lo primero en su vida.
Si usted hace esto con su hijo desde pequeño, no solamente será más fácil para usted criarlo y educarlo, sino que él aprenderá que sin Dios es imposible vivir y créame que funciona.
No en vano dice en Proverbios 22:6 lo siguiente: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”.
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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