
Debemos cumplir los mandamientos, no solamente porque es una forma de agradar a Dios sino porque nos garantiza buena vida y bendición.
Los mandamientos, las leyes o principios de Dios, fueron creados por Él para establecer el equilibrio y mantener el orden entre los hombres. Sin embargo, y a causa de la ausencia de Dios en el mundo, estos mandamientos han perdido su valor y al perderlo, como consecuencia se ha perdido el control y la cordura en nuestra sociedad.
El capítulo 3:1-4 del libro de Proverbios dice lo siguiente:
“Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán. Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón; Y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres”.
Por Qué Debemos Cumplir los Mandamientos
Debemos cumplir los mandamientos porque esto trae largura de días, años de vida y paz, además, porque es un mandato de Dios y quien los cumple, cuenta con el eterno beneplácito de Dios, con su apoyo y su protección, con su guía y su bendición. Pero además porque el que aparta su oído para no oír la ley y no cumplirla, su oración también es abominable para Dios, dice en Proverbios 28:9. Esto es más que una sentencia, no te parece?
El que cumple los mandamientos muestra respeto por Dios y sus principios, respeta al prójimo, pero también respeta las normas del mundo, sabe cómo comportarse y vivir en comunidad, porque entiende que su libertad termina donde comienza la del otro. El que cumple los mandamientos es sabio y sensato porque tiene temor de Dios y sabe someterse a su autoridad, razón por la cual le irá bien en todo. Eclesiastés 8:5 dice, «El que guarda el mandamiento no experimentará mal».
La Biblia lo dice: “Reconoce a Dios en todos tus caminos y Él enderezará tus veredas”, Proverbios 3:6. Qué maravillosa promesa de parte de Dios para nuestra vida cuando sabemos someternos a Él, cuando decidimos sujetarnos a su Santa su Voluntad.
Significa que Dios nos respaldará en todo lo que emprendamos, que nos abrirá puertas de bendición y nos protegerá del mal, y aun a los enemigos hará estar en paz con nosotros, como asegura en Proverbios 16:7.
Cumplir los mandamientos es un deber
Los mandamientos de la Ley de Dios siguen vigentes hoy y hasta el fin de los días, de tal manera que cumplirlos es nuestro deber, porque son ellos los que demuestran si en verdad somos salvos, porque son un mandato de Dios, y porque con base en ellos es que seremos juzgados cuando tengamos que enfrentarnos al Señor. Pero además, porque al hacerlo honramos a Dios y lo agradamos demostrándole así que en verdad creemos en Él y en el sacrificio de Jesús.
Un verdadero cristiano cumple los mandamientos
Todo cristiano debe cumplir los mandamientos, si es que realmente es un cristiano, si es que en verdad es un seguidor de Cristo y afirma creer en Él, porque en la obediencia está el amor.
El mismo Jesús nos lo enseñó con su ejemplo, pues dice la Palabra de Dios que por lo que padeció aprendió la obediencia, perfeccionándose en ella para ser el autor de eterna salvación para todos los que le obedecen, Hebreos 5:8-9. El versículo es bien claro, de tal manera que sin obediencia a Dios y el completo sometimiento a la autoridad de Cristo, no hay Salvación, y la marca de la autoridad de Dios son sus mandamientos.
Cristo murió por nosotros, para saldar la deuda de pecado que traíamos de atrás, deuda que de otra manera habría sido impagable, pero al decidir aceptar el regalo de la Salvación, debemos someternos a Él, dejando el pecado atrás y obedeciendo sus mandamientos, porque así como Él derramó su sangre preciosa por nosotros para salvarnos aun siendo pecadores, nuestro amor y gratitud hacia Él debe cimentarse en el completo cumplimiento de su Ley.
En 1 Juan 2:3-5 dice lo siguiente: «Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él».
Y Jesús dijo en Juan 14:15, «Si me amáis, guardad mis mandamientos», ratificándolo en el versículo 21 cuando expresa: «El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él».
No puede estar mas claro, sin embargo, hay que tener en cuenta que es imposible cumplirlos u obedecerlos en nuestras propias fuerzas, sino mediante el poder del Espíritu Santo, que forja en nosotros el carácter de Cristo, porque es el carácter de Cristo el que nos empodera para rechazar la maldad.
Cumplir los mandamientos nos trae mucha bendición, permitiéndonos llevar una vida tranquila a nuestro paso por el mundo y nos mantienen firmes en nuestro camino hacia la eternidad, porque en definitiva, ningún pecador entrará al cielo. Pero además, nos mantienen en perfecta conexión con Dios.
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